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Así fue el calvario mediático de Juana Rivas

Los medios de comunicación hicieron un seguimiento exhausto desde que se dio a conocer la noticia

Juana Rivas, a su llegada hoy al Juzgado de lo Penal 1 de Granada - EFE | Vídeo: Así ha sido la sentencia del caso
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El Juzgado de lo Penal 1 de Granada ha condenado a Juana Rivas a cinco años de prisión como autora de dos delitos de sustracción de menores después de que el pasado verano permaneciera un mes en paradero desconocido con sus dos hijos incumpliendo las resoluciones judiciales que le obligaban a entregarlos al padre, el italiano Francesco Arcuri, al que acusa de malos tratos. La granadina vuelve a colarse en los titulares de los medios de comunicación, continuando así su calvario personal, pero también mediático.

Es el 27 de julio de 2017 cuando el caso adquiere notoriedad mediática, justo un día después de la fecha señala por la Policía para actuar si Rivas no realizaba la entrega de sus dos hijos. Juana Rivas, que alegó que se fue en mayo de 2016 con sus dos hijos de la isla de Carloforte (Italia) porque «no quería vivir más» bajo «las torturas» de su expareja y que, ya en España, no le entregó a los niños, pese a conocer las resoluciones judiciales que le obligaban a ello, porque estaban «escapando del maltrato» y quería protegerlos. Rivas y los dos pequeños permanecieron desaparecidos durante un mes.

Desde que se conoció la noticia, los medios de comunicación –tanto nacionales como internacionales– se volcaron con Juana Rivas. A falta de noticias de la granadina, las columnas de opinión –como «¿Qué haría yo en lugar de Juana?», de Isabel San Sebastián– y los editoriales plagaban los medios de comunicación; mientras que las redes sociales se volcaban con ella y veíamos concentraciones organizadas por distintos colectivos con lemas como «Juana está en mi casa» o «Yo también soy Juana».

Hasta que llegó la primera carta de Juana Rivas. En ella, dejaba claro que seguiría oculta y reconocía que aunque estuvo huida: «No siento que esté haciendo nada fuera de la ley». «(La ley) es la primera que se ha saltado a la torera la primera jueza del caso (...). Si la jueza hubiera enviado los papeles a Italia hace un año no estaría amenazando a mi hijo, sino protegiéndolo», apuntó. Con estas declaraciones, daba pie a que los colaboradores y tertulianos de los matinales veraniegos comentaran las distintas hipótesis de cómo había sucedido todo.

El 15 de agosto, llegó una nueva misiva –que publicó a través de ABC– que despejaba dudas al narrar episodios de malos tratos y «terror» con testimonios desgarradores. «Os puedo asegurar que esto no es ser un buen padre, este hombre me decía los peores insultos e incluso me escupía en la cara delante de mis hijos», reconocía. «Lo que estoy haciendo no es un desafío, es supervivencia (...). Esconderme es la única forma que he encontrado a mi alcance como madre para proteger las joyas más preciadas de mi vida. Pero no puede ser para siempre. Por favor, paren esta locura», añadía.

El duro relato de Juana Rivas consiguió, incluso, conmover al entonces presidente del Gobierno. Mariano Rajoy aseguró que creía que había «que ponerse en el lugar de esa madre» y recordó que «ha tenido que irse de Italia, ha tenido que volver, ha sido dos veces agredida y su marido ha sido condenado por los tribunales». A finales de agosto, Rivas reapareció y entregó a los niños a su padre que, hora después y sin perder tiempo, viajó con ellos rumbo a Italia (donde actualmente residen los tres).

Mientras tanto, Francesco Arcuri, el padre de los menores, aparecía en los medios como alguien preocupado por los pequeños. Esto llegó a suscitar dudas sobre la actuación de Juana Rivas y sobre los motivos que la movían. No fue hasta septiembre, cuando pudimos ver a Juana Rivas en los platós televisivos y escuchar así de su propia voz el duro relato. Primero, en «El programa de Ana Rosa». La periodista le preguntó una por una todas las informaciones que habían salido sobre el caso, desde como conoció al padre de sus dos hijos, como Francesco Arcuri la maltrataba por salir sola a la calle o como está siendo su lucha por la custodia de sus hijos.

Después, en «Espejo Público». Ante Susanna Griso repasó algunas de las circunstancias vividas junto a Francesco Arcuri, padre de sus dos hijos. El italiano, como padre, «tenía momentos de euforia» aunque a veces terminaba insultando a sus hijos mientras jugaban»; pero no como pareja. «Mi hijo me preguntaba que cuánto iba a aguantar la situación», recalcó. Pero no fueron los únicos programas ya que Rivas también charló, entre otros, con Toñi Moreno, en «Viva la vida».

Este viernes, Juana Rivas ha vuelto a romper las escaletas de los matinales, que han improvisado otro intenso debate, esta vez sobre la condena que ha recaído sobre ella. «No se ha probado que hayan existido malos tratos ni hacia ella ni hacia los niños», decía Cruz Morcillo en «El programa del verano». Algo similar se escuchaba en «Espejo Público»; sin embargo, Albert Castillón confesaba que, por lo que él había hablado con Rivas, «ella estaba convencida de que quedaría en nada o en una pena menor a dos años, por lo que no tendría que entrar en prisión».

Sin embargo, esto no ha pillado de improvisto a nadie realmente ya que este lunes Juana Rivas volvió a mandar una carta abierta a los medios en la que pedía que se apliquen las leyes en su «realidad diaria» de «víctima de violencia de género», y en la «de tantas Juana Rivas como hay en España y en Italia. (...) Solo así las víctimas dejaremos de serlo», aseveró. «Desde hace ya algunos años, las leyes están de mi parte y de todas las víctimas de la violencia de género que, como yo, queremos una vida digna de ser vivida para nosotros y para nuestros hijos. (...) El problema, el gravísimo problema es la aplicación de esas leyes», añadía.