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First Dates La primera cita en la vida de Juanlu acaba en desastre: «Ella no ha sido educada»

Él se quejó de que Yaiza no dejaba de mirar el móvil y a ella no le gustó nada que Juanlu fuese taurino y de derechas

CUATRO
Actualizado
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Una semana «First Dates» y su restaurante del amor volvieron a las pantallas de Cuatro para intentar emparejar a los muchos solteros que llaman desesperadamente a sus puertas. Carlos Sobera recuerda siempre al comienzo del programa que «este no es un restaurante cualquiera», y razón no le falta al presentador de este estrambótico formato.

Estrenó la semana en «First Dates» Juanlu, un estudiante de informática extremeño de 20 años que llegó lamentándose de haber «sido siempre muy tímido al principio, porque me cuesta relacionarme con la gente». El extremeño demostró ser un tipo sencillo y sincero que se definía como un «friki de los videojuegos» y reconoció que «en el amor me ha ido mal, de hecho nunca he tenido pareja ni siquiera una cita, esta es la primera. Es que yo no soy mucho de salir por la noche y esas cosas». Juanlu llegaba esperanzado de que esa sería su noche, y bajo el brazo traía un paquete con un regalo para su pareja: unos bombones y unos pendientes. Antes de hacer entrar a su chica la camarera quiso darle unos consejos, dada la inexperiencia de Juanlu en el amor: «Tú disfruta y sé tú mismo».

Pero nada de eso iba a servirle a Juanlu con Yaiza, también extremeña de 20 años y también estudiante, que se presentó anunciando que era «una inadaptada, porque las formas de pensar dominantes no conectan con las mías». La joven andaba buscando a una persona «que me sume y se parezca a mí sin ser igual. Alguien que tenga esas cosas que marcan la diferencia».

A Juanlu le gustó físicamente, dijo que parecía «interesante y mona», y lo primero que le preguntó fue si fumaba. Yaiza respondió que sí y él le explicó que no le gustaba mucho eso, pero que era capaz de tolerarlo. También le contó que era una persona romántica, «que intenta sacar cosas buenas para hacer feliz a las chicas».

Él, pese a ser un novato en las citas, fue quien llevó la voz cantante de la conversación. A ella se le notó desde el minuto uno que no le había gustado nada Juanlu y no se esforzó en ocultarlo. Juanlu empezó preguntándole por sus aficiones, si le gustaba viajar, cómo habían sido sus experiencias amorosas...Ella respondía con monosílabos y sin poner mucho entusiasmo.

Luego Yaiza tomó la palabra para preguntarle cómo veía la política en España y Juanlu, aunque dijo que no seguía la política, le confesó que «si tuviese que votar, tiendo más a la derecha». «Pues somos todo lo contrario», replicó Yaiza, «porque yo soy anarquista. No comparto tu opinión y no me veo con una persona así». No fue ese el único antagonismo que descubrieron: ella antitaurina y él aficionado a los ruedos, ella del Barcelona y él del Real Madrid, ella no quiere tener hijos y él sí...

Pese a todo Juanlu, un inocentón y un buenazo, quiso que el resto de la cena transcurriese de un modo agradable, pero no hubo manera con Yaiza. La chica prefirió ponerse a mirar el móvil y pasar de las preguntas de Juanlu. «Podría haberse esforzado un poco con la conversación», se quejó él, no ha sido educada porque ha estado con el móvil y debería habérselo guardado y escuchar». A la hora del desenlace él le afeó que estuviese más atento de su teléfono que de la cena, y Yaiza intentó justificarse: «Lo hice porque no ha habido química y no me sentía cómoda». No tuvo mucha suerte Juanlu en la primera cita de su vida.