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First Dates La excéntrica hazaña que hizo «famosilla» a una comensal: «Me han llegado a pedir fotos»

Lorena se presentó diciendo que quería ser influencer y llegar a «ser famosa, o al menos conocida»

CUATRO
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El programa número 880 de «First Dates» lo estrenó Elisa, una peluquera y cantante de 34 años que presumía de ser «muy de Málaga, muy malaguita. Yo vivo entre gitanos y flamencos, pero lo que me llama la atención es Celine Dion, Mariah Carey...Soul y jazz». La aspirante contó que en el amor «le había ido regulín, si no no estaría aquí. No sé si fallan ellos o fallo yo». Le contó a Sobera que buscaba a un hombre «con tatuajes y que les guste bailar y salir...Algo normal».

Su pareja, el también malagueño Ponte, es un comercial de 40 años que se presentó como «una persona activa, de cachondeo...Un andaluz, vaya». Ponte contó que buscaba a una «chica con guasa y que sepa entender el humor». Sobera les presentó y la primera impresión fue para él «bastante agradable, porque no me la esperaba así». Elisa, en cambio, confesó que «no es el típico hombre en el que me suelo fijar por la calle, pero con el buen rollo que transmite...No está mal».

Los primeros compases de la conversación fueron muy animados y se rieron mucho hablando sobre Málaga y sus aficiones. A ambos les gustaba mucho cocinar, y ella comentó en broma que «el amor puede surgir o no, pero sí que podemos montar un restaurante». Salió a relucir la pasión de Elisa por la música, algo que a él le pareció «muy interesante». La conversación siguió sobre ruedas, con buena sintonía y muchas carcajadas. Para cerrar la cena ella se animó a cantar un poco, lo suficiente para dejar prendado a Ponte: «Me ha flipado cantando. Me he quedado muerto». «Parecía que nos conocíamos de toda la vida», dijo Elisa riendo. Al final ambos decidieron darse una segunda oportunidad y seguir conociéndose.

Para la segunda cena de la velada llegó Lorena, una estudiante y patinadora madrileña de 18 años que se presentó hablando sobre su pasión por las redes sociales: «Me encantan, me muevo sobre todo en Instagram, y me gustaría ser influencer. Creo que tengo habilidades para eso y me gustaría ser famosa o al menos conocida». A Sobera le contó que era una chica «extrovertida y cariñosa» y buscaba a alguien «que hable y no tenga verguenza».

Pero pronto volvió a sacar el tema de su fama en redes sociales. «Hace poco me hice famosilla porque se publicó en varias cuentas de Instagram un vídeo mío en el que salía con una coleta diciendo que quería limpiarme el culo con ella», contó Lorena, «y ahora me conocen como "la de la coleta" y me han llegado a reconocer por la calle y se han pedido fotos conmigo. También tengo contacto con algunos famosillos y hablo con ellos».

A cenar con la joven llegó el también madrileño Adrián, un estudiante de 19 años que reconoció que «nunca he tenido nada con nadie. Soy virgen, pero quiero que la primera vez sea especial». Lo primero que le impactó de Lorena fueron sus «ojazos». La conversación fluyó sin problema, y empezaron hablando sobre sus aficiones. Pronto él reconoció que nunca había tenido una relación y ella lo aceptó sin ningún problema.

Ella no pudo guardarse su gran hazaña instagramera, y le contó cómo era el vídeo que la había convertido en un «personaje público». Daba la casualidad de que él lo había visto y se rieron juntos. A la hora del desenlace él quiso tener una segunda cita, pero ella prefirió que fuesen simplemente amigos.