Es noticia:

First Dates Las discrepancias sexuales que echaron a perder una cita

Julián e Itziar tenían muchas cosas en común pero les separaron sus diferentes preferencias sexuales

Julian e Itziar decidieron no tener una segunda cita
Julian e Itziar decidieron no tener una segunda cita - CUATRO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

First Dates llega al ecuador de la semana recibiendo a más y más solteros, nunca se acaban los solteros, siempre hay más solitarios, desengañados, desarraigados que creen en la divina labor de Carlos Sobera. Las noches en las que ha abierto el restaurante del amor superan ya de largo las 630 y no parece que vaya a cerrar pronto sus puertas. En Cuatro se frotan las manos con la gallina de los huevos de oro que ha resultado el programa de citas, que anda recaudando en torno al 7,5% de la cuota de share todos los días.

Empezó la noche con una pareja de jóvenes guapos y bien definidos en el gimnasio. Julián es un murciano de 26 años que reparte su tiempo entre su trabajo como entrenador personal y su trabajo como camarero de discoteca los fines de semana. También aficionado al culturismo, su vida gira en torno al músculo y reconoce que «hay un poco de masoquismo». Su pareja fue Itziar, una teleoperadora madrileña de 27 años que reconoce que «es difícil vivir conmigo».

Julián fue a lo suyo, y al poco de sentarse a la mesa sacó a relucir sus obsesiones: dieta, ejercicio, rutina...A Itziar le agobiaron un poco todos los comentarios de Julián, y no acabó d comprender su afición por el sacrificio. Luego Julián sacó otra de sus filias, en este caso el sexo, y le preguntó a Itziar si había practicado sexo en la playa, en los baños de una discoteca...«No me gusta hacerlo en sitios públicos», fue la respuesta que chafó los ánimos del macho: «Yo soy muy espontáneo y con mi antigua pareja lo hacía en cualquier sitio, y no me gusta eso que me dijo». Luego Julián habló de sus cuidados personales, a los que reconoció dedicarles más de una hora diaria, solamente 20 minutos para peinarse. A la hora de la verdad, la discreción sexual de Itziar pesó demasiado para el murciano, que dijo preferir «a mujeres un poco más locas, que hagan locuras».

Sabela es una gallega afincada en Londres que declaró nada más llegar que «no me importa estar con hombres o mujeres, es algo a lo que no le doy importancia, creo que te pueden gustar los dos». Su pareja fue Alba, una estudiante de cocina de 20 años que se define como «muy rebelde, y soy una persona que siempre impresiona». Alba solamente tenía un requisito en su busca del amor: «Yo quiero a alguien a quien le gusten los pueblos». La conversación fue amena y agradable, y pronto las chicas encontraron muchos puntos de interés en común. Finalmente decidieron darse una segunda y las dos chicas volverán a verse para conocerse en mayor profundidad.