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Fernando López Puig (TVE): «Nos falta hacer una serie política pegada a la realidad»

Directivo en un lugar tan inestable como RTVE, donde entró a trabajar en 1989, es responsable de Cine, Ficción y ahora también Contenidos

Fernando López Puig
Fernando López Puig - Ernesto Agudo
Actualizado
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Cada cambio de Gobierno provoca movimientos sísmicos en RTVE, donde no es fácil sobrevivir demasiado tiempo. Una de las excepciones es Fernando López Puig, recién nombrado director de Contenidos, tras el regreso al sector privado de Toni Sevilla, fichado de Mediaset en mayo de 2016. López Puig asegura que trabajar con él fue «un placer». «Me llamó Rosa María Mateo para preguntarme si me apetecía aceptar, pero sin abandonar el área de Cine y Ficción. Era un reto que debía asumir. El concepto de televisión lineal está cambiando y creo que debemos pelear por encontrar nuevos espectadores o recuperar a los que se están pasando a otros tipos de consumo».

P - Lleva en RTVE desde 1989.

R - Entré como becario en Deportes, como realizador. Luego mi primer contrato fue como auxiliar de producción. Pasé otra vez a la realización, que era mi ilusión, y estuve muy cerca de los programas de ficción, como «Días de cine» y los últimos «Estudio 1». En 2007 entré en la producción ejecutiva de ficción.

P - ¿Recuerda con nostalgia la cadena de aquella época?

R - La televisión ha sufrido, no ya en treinta años sino en diez, un cambio profundo, sobre todo la pública. Antes tenías cierta placidez de programar lo que querías. Con la llegada de las privadas, hubo que hacer contenido público y a la vez ser competitivo.

P - ¿Lo peor fue la llegada de los ajustes presupuestarios?

R - Sí. En 2009 entró la ley de financiación, que supuso un vuelco, y luego llegaron los ajustes, más de 200 millones. Muchas series se retrasaron y afectó a las audiencias. Fue un periodo de incertidumbre, que hemos superado.

P - ¿Qué salto fue mayor: la llegada de las privadas o de las plataformas?

R - Creo que ahora más, porque las privadas llegaron de forma muy paulatina. Las plataformas se han implantado en un año de forma brutal. A la televisión lineal y a la pública les está pasando lo mismo que al cine con la llegada de la televisión. Pero ahí está el cine, con cierta recuperación, y creo que la televisión va a ser igual.

P - Algunos programas aún hacen el 25% de cuota, que ya no se ve entre las series.

R - Quitando «Vivir sin permiso», la gran sorpresa de otoño, ahora con un 10% no se puede hablar de fracaso. Para ver las audiencias ya hay que esperar una semana, un mes o incluso un año, como hemos visto con «La casa de papel».

P - ¿Cuáles fueron las primeras series que recuerda como directivo?

R - «Tierra de lobos», que desarrollamos aquí y acabó en Mediaset. Empecé como productor ejecutivo con «Muchachada nui». Como subdirector de producción las primeras fueron «Águila roja», a la que tengo mucho cariño, e «Isabel», de la que me siento más orgulloso. Y por supuesto «El Ministerio del Tiempo». En unos tiempos económicos tan difíciles, que el equipo diera el visto bueno a algo tan difícil en abierto abrió un tipo de consumo, a lo mejor con menos audiencia lineal pero con un gran diferido y distribución en redes.

«El Ministerio del Tiempo» llegará en 2020. Va a ser muy divertida

P - ¿Volverá «El Miniserio del Tiempo»?

R - Sí, pronto. Trabajamos en las biblias de la cuarta temporada y queremos reunir a todo el equipo otra vez. Va a ser muy divertida. Llegará en 2020.

P - Otras series no dieron el mismo resulado. ¿Qué falló, por ejemplo, con «El Continental»?

R - Mundialmente, hay un 80% de productos que no funcionan. Es verdad que nos gustaría tener más acierto, pero «El Continental» o «Sabuesos» son el fruto de buscar contenidos distintos y recuperar ese público que se va.

P - ¿Cree que subestimamos al espectador, que cada vez es más listo?

R - El espectador es muy listo y cuando no le gusta algo, aunque no tenga conocimientos técnicos, a menudo coincide con que el producto no está bien acabado. Un realizador me decía antiguamente: «No te preocupes, si se fijan un jarrón mal puesto es que la serie es muy mala». Ahora se fijan en el jarrón, en la luz, en el peinado...

P - ¿Dentro de la ficción se puede vivir al margen de la política?

R - Hay equipos que están más cómodos si haces comedia familiar y otros si haces una serie social. Sin ser política, sí hay una estrategia y la imagen que quieres dejar de la tele pública.

P - ¿Los cambios políticos determinan el contenido?

R - «La otra mirada» la empezamos en 2017 porque veíamos que era necesaria una serie sobre la mujer. Los equipos se implican y miramos lo que pasa.

P - TVE no ha tenido muchos realities, aunque hay alguna excepción reciente. ¿Cuál va a ser el camino?

R - Creemos que el factual es un producto muy de televisión en abierto, que convoca a la audiencia. No me gusta tanto decir reality como talent.

P - ¿Queda algún tabú en la ficción?

R - Nos falta la serie política pegada a la realidad. No es solo de corrupción. «Borgen» es un clarísimo ejemplo de serie magistral, en la que el espectador se reconcilia con los políticos. No son solo para machacar, que también. Es una asignatura pendiente.

P - ¿Se atreverá RTVE?

R - Tengo pocos proyectos de este tipo porque el mismo creador no se atreve. De forma sesgada, sí hay series como «El Ministerio...» que cuentan por qué somos así y de dónde venimos.

P - ¿En programas de humor también sufren ciertos límites?

R - Hay un tipo de género que nunca nos ha funcionado, salvo José Mota, con el que nadie se siente herido. Es difícil. En España gusta que el humor no sea blanco, que ataque, y la tele pública necesita mucha sensibilidad. Tiene que ser para todo el mundo. Lo seguimos intentando.

P - ¿Terminará «Cuéntame cómo pasó» en algún momento?

R - Creo que no. «Cuéntame» está fantástica. El crecimiento de María ha traído nuevas tramas. Luego la familia se ha renovado mucho. Antonio y Merche son un poco más abuelos pero no dejan de tener sus ilusiones. Será una temporada muy divertida.

P - ¿El éxito de «La casa de papel» repercute en toda la industria?

R - El otro me decía el responsable de Amazon en América Latina que le encantaba «Isabel» y que funcionaba muy bien, y tiene ya siete años. Y en la tele todo envejece muchísimo. «La casa de papel» es la abanderada y ha puesto la ficción española muy arriba. Ya éramos conocidos, estábamos bien valorados porque dábamos calidad y éramos muy baratos. Pero no salíamos tanto y ahora estamos en el mercado.

P - ¿Usted también mete mucha mano en los guiones?

R - Sí. La gente que trabaja conmigo lo sabe. Nos reunimos, nos vemos, discutimos. Está muy bien hablar con el creativo, no para decirle que esto no puede ser así, pero sí para que entienda mi visión y la acepte. Si lo hace obligado sin creer se nota luego. Es muy importante compartir opiniones.

P - ¿Qué es el éxito para TVE?

R - Para mí es criar al niño lo mejor posible, que una serie sea perfecta de calidad, de contenido. Luego, cuando sale a pegarse en la parrilla, depende de lo que le pongan enfrente. Si tienes una audiencia descomunal, ya debe de ser la leche. El día a día de la audiencia es terrible, como se ve con la batalla feroz entre «GH» y «La voz». Es verdad que las cadenas tienen un poder de convocatoria distinto. Mediaset tiene uno muy grande y sabes que en Telecinco una serie tiene cinco o seis puntos de entrada. En TVE intentamos reclamar la atención del público otra vez para que tengan un buen arranque. Vamos ahora con «Monteperdido» y «Cuéntame». Lo hemos hecho lo mejor posible, pero si enfrente le ponen un torpedero como un mega concurso o un programa consolidado, no depende solo de ti.

P - ¿Preocupa el efecto arrastre que supone una mala audiencia general?

R - Sí que arrastra. La cadena genera una audiencia no regalada, pero en una carrera sales cien metros más adelante o detrás. Hay que seguir peleando para convocar al público y colocando los programas en los mejores sitios estratégicos y que el espectador recupere la confianza. Además de «MasterChef», «Maestros de la costura» está muy bien. Y no es un tema tan popular. Lo seguimos intentando. Ahora tengo que ver varios talent porque son interesantes, aunque yo soy más amigo de que el formato se cree en España, como hemos hecho en la ficción, pero en este género es más difícil. No dejo de pensar en eso.

«Vamos a intentar que algunos programas acaben a unas horas no diré que decentes, pero sí más tempranas»

P - TVE va a huir ahora de programas tan criticados como los de Cárdenas y Toñi Moreno?

R - Habría que hablar de qué tipo de contenidos queremos. Más allá de la polémica, hay que ser exigentes con el entretenimientos y hacer programas dedicados al ciudadano, con un fondo social y didáctico. Ahora estamos con la reestructuración del access –justo antes del horario estelar– y si queremos que el prime time empiece temprano. Hay una parte de la sociedad que lo demanda pero si empiezas pronto llegas a menos gente. Hay todo un debate.

P - ¿Usted por qué apuesta?

R - Yo quiero hacer un doble prime time.

P - ¿Y que espacios como «MasterChef no terminen tan tarde?

R - Hay ciertos programas como este que tienen una gran audiencia infantil. Creo que se va a intentar y hay un debate interno. Vamos a intentar que acaben a unas horas no diré que decentes, pero sí más tempranas y que la gente se pueda ir a dormir.

P - ¿Se puede tener una estrategia a largo plazo cuando el panorama cambia tanto y no se sabe cómo acabará el concurso para renovar RTVE?

R - El gran drama lo tienes en productos como la inversión en cine o en ficción, que son a largo y medio plazo. «El Ministerio del Tiempo» surge con un equipo, se desarrolla con otro y se estrena con otro. Eso no puede pasar. TVE iba remontando poco a poco en estos dos últimos años y medio porque había estabilidad y una estrategia. Ahora estamos en un impasse y buscamos una estrategia que perdure, para que pase lo que pase en unos meses, haya cierta continuidad y se respete esa estrategia. Me da la sensación de que cuando llegan los equipos y no hay un horizonte muy claro, se buscan resultados muy rápido y a veces eso induce a error. Ahora buscamos otra vez volver a definir la cadena.

P - ¿El concurso público es el proceso correcto?

R - En Alemania los políticos deciden solo el 40% y el 60% los profesionales. TVE depende del Estado pero debe ser muy independiente. Debe haber un consenso político para que haya una televisión pública, pero no para intervenir en la televisión pública. Ese consenso tiene que estar por encima del partido que gobierne y la oposición que esté. Me da pena cuando 60 años después se plantea si es necesaria la tele pública. Es como volver a la lección uno. La BBC es la clara demostración de que puede tener contenidos distintos y saber adaptarse a los tiempos.

P - ¿En qué aspectos puede TVE mirar a la cara a la BBC?

R - Hay cosas muy interesantes como nuestra inversión en los documentales. Tenemos una 2 que me parece fantástica. Seguimos haciendo series estupendas. Me habría encantado estrenar «Bodyguard», porque demuestra que se puede hacer una televisión lineal que convoque a mucha gente. BBC es la gran cadena pública, el hito y ejemplo a seguir, pero nosotros tenemos como referencia estupendos programas de ficción y entretenimiento, como «MasterChef» y «OT» y a nivel nacional tenemos poco que envidiar.

P - En cine el éxito más reciente es «Campeones».

R - Esperamos que vaya también muy bien el estreno de Almodóvar, pero con «Campeones» ninguno esperábamos que pasara de los 20 millones en taquilla y tres millones de espectadores. Y con un tema social tan importante. Es haber dado en la diana como pocas veces. Espero seguir teniendo pelotazos de este tipo.