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La maldición del ganador de Eurovisión... y otros que sí supieron aferrarse al éxito

Aunque el festival sirve de plataforma mundial, no a todos los participantes les ha ido igual de bien

En directo: todo sobre la final de Eurovisión 2019

ABBA triunfó en la música tras su victoria en Eurovisión 1974
ABBA triunfó en la música tras su victoria en Eurovisión 1974 - Reuters
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Le pasó el año pasado a Netta. Aunque su éxito ha traspasado fronteras, lo habitual es que al sintonizar la radio (por ejemplo, española), esté sonando «Fuego», de Eleni Foureira en lugar de «Toy», la ganadora de Eurovisión 2018. A pesar de que la israelí ganó el festival, el escaparate que supone para el resto de participantes puede aupar al éxito a cualquiera que pise su escenario y convenza. Después de 63 ediciones y con la 64 en camino, han sido muchos los artistas que han llevado el nombre de su país ante el ojo crítico internacional.

Con una audiencia potencial de 200 millones de telespectadores en todo el mundo, hoy en día Eurovisión puede dar (o quitar todo). Se lo dio todo a ABBA, cuando los representantes suecos dejaron para la posteridad eurovisiva su «Waterloo» en 1974. Iniciaron entonces una trayectoria musical envidiable. A pesar de su separación en 1982, actualmente han vendido más de 375 millones de discos en todo el mundo.

Pero también Eurovisión sirvió de plataforma a Céline Dion, que cuando tenía veinte años venció en 1988 cantando en francés en representación de Suiza. El festival le sirvió para darse a conocer en todo el mundo, y en 1997 puso voz al tema principal de la película «Titanic», el archiconocido «My heart will go on». Y aunque no ganara, Olivia Newton-John consiguió cruzar el charco y cuatro años después de participar en el concurso protagonizó el que es el papel de su vida, el de la película de «Grease».

En la misma línea, el festival de Eurovisión lanzó al estrellato a Julio Iglesias, a pesar de que quedó cuarto. Fue en la edición de 1970, la que se celebró en Ámsterdam y que ganó Irlanda. Al Bano y Romina Power, en cambio, pisaron el certamen cuando eran desconocidos y volvieron cuando ya tenían una carrera considerable. En ambos casos, quedaron en séptima posición.

Y es que en Eurovisión, la experiencia no significa éxito seguro. Aunque los países suelen apostar por rostros desconocidos, han sido muchos los cantantes con carreras dilatadas que se han prestado para representar a su país. Lo hicieron Katrina & The Waves en 1997 para disolverse dos años más tarde, pero también TaTu (terceras en 2003) o Bonnie Tyler, que representó en 2013 por Reino Unido y se volvió a su país con una de las peores posiciones hasta la fecha, la 19.