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Operación Triunfo Burbuja «OT»

«Operación Triunfo» es un organismo cuya fisiología no le permite vivir más allá de dos o tres temporadas consecutivas

TVE
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Pues parece que también lo de «Operación Triunfo» no era más que una burbuja. Los datos de audiencia hablan por sí mismos: si ponemos en fila el porcentaje de share de sus diez finales podemos ver cómo van inflándose para luego contraerse hasta convertirse en un programa más de la parrilla sin mayor relevancia (la final de este último «OT» no congregó ni siquiera al 20% de los espectadores). «OT» es un organismo cuya fisiología, basada en el principio de sístole y diástole, le impide sobrevivir más allá de dos o tres temporadas consecutivas.

Ancha es la burbuja «OT» y todos caben en ella. Allí viven encapsulados, en su particular Matrix, las masas de fans que han pasado los últimos meses pendientes del 24 horas como si les fuese la vida en ello y resulta que, en cuanto se ponen los datos sobre la mesa, aquello de lo que «todo el mundo habla» no lo veían más que cuatro amigos. Hay espacio también en la burbuja para los concursantes: caben en ella los caídos en los primeros compases y los finalistas, pues quien más quien menos entre los chavales se estará ya viendo tomando copas con Jennifer López en Miami e inaugurando su estrella en el paseo de la fama.

Hace unos días le pregunté a Zahara sobre «OT» y su respuesta fue como un alfiler que reventó la burbuja; claro que yo no soy fan ni triunfito, aunque no lo descarto, y lo dejé pasar. Me dijo lo obvio, lo que diría cualquier persona cabal que no se deja hechizar por las promesas de una pantalla encendida: que dedicarse a la música es un camino largo que requiere toneladas de esfuerzo, que no existen las recetas milagro para el éxito y que no es recomendable pasar en tres meses de ser un completo desconocido a llenar estadios. «Es importante entender que el crecimiento es paulatino», reflexionaba Zahara. El crecimiento es paulatino en la música, claro, pero «OT» es televisión y entretenimiento y su código es todo o nada, sístole o diástole, el anonimato o un disco de platino.