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Juego de Tronos Las ocho claves del primer capítulo de la octava temporada de «Juego de Tronos»

El esperado episodio ha dejado varios detalles a tener en cuenta de cara al final definitivo de la aclamada serie de HBO

Samwell Tarly, Lyanna Mormont, Theon Greyjoy, Tormund y Edd han protagonizado varias escenas clave del primer episodio de la octava temporada de «Juego de Tronos»
Samwell Tarly, Lyanna Mormont, Theon Greyjoy, Tormund y Edd han protagonizado varias escenas clave del primer episodio de la octava temporada de «Juego de Tronos» - HBO | Montaje: ABC Play
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Casi dos años después de que los Caminantes Blancos cruzasen el Muro por Guardaoriente, «Juego de Tronos» ha vuelto y el Invierno, por fin, ha llegado. La amenaza de los muertos vivientes es más que real, aunque los seis episodios (ya cinco) de esta última y octava temporada dictaminarán hasta qué punto el Rey de la Noche y su séquito marcarán el devenir de los Siete Reinos.

El capítulo de vuelta de la aclamada ficción de HBO, tan esperado, no ha sido (ni de lejos) el episodio con más acción de la serie, pero sí que ha servido para recordar dónde quedaron las tramas de todos los personajes. También ha dejado varios reencuentros de lo más aclamados, además de una revelación fundamental y un mensaje muy claro: los Caminantes Blancos van muy en serio. Ocho claves (como si fuera una por temporada), a cual más sorprendente y que dictarán sentencia en los próximos episodios.

Una serie de esperadísimos encuentros, reencuentros... y desencuentros

A finales de los noventa vio la luz «Un mal principio», el primer libro de la saga infantil «Una serie de catastróficas desdichas», escrita por Lemony Snicket (el pseudónimo de Daniel Handler) y que ha inspirado asimismo una serie de Netflix. En alusión a la mencionada novela, no han empezado nada bien dos de los personajes más queridos de la serie, Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) y Samwell Tarly (John Bradley-West). A la llegada de la «Khaleesi» a Invernalia, Jorah Mormont (Iain Glen), uno de sus más fieles consejeros, emplaza a la Reina a conocer a Sam, el mejor amigo de Jon Nieve (Kit Harington) y que sin conocer de nada a Jorah lo arriesgó todo por curarle su psoriagrís con un procedimiento sin precedentes, pero que fue de lo más eficaz. Lo inesperado de la secuencia, no obstante, fue que la conversación terminó derivando en que Daenerys confesase al joven que se había visto obligada a aniquilar a Randyll (James Faulkner) y Dickon Tarly (Tom Hopper), padre y hermano de Sam.

Las lágrimas del joven, además de despertar en él una rabia hasta entonces desconocida en Sam, enternecieron a la audiencia. Al igual que lo hicieron muchos otros reencuentros, como el del propio Sam con Jon Nieve y el de este último con Arya Stark (Maisie Williams). La joven también vuelve a ver al Perro (Rory McCann) y lo que es más importante, a Gendry (Joe Dempsie), quedando en el aire una especie de tensión sexual no resuelta entre la pequeña asesina y el hijo bastardo de Robert Baratheon. También volvieron a verse Sansa Stark (Sophie Turner) y Tyrion Lannister (Peter Dinklage), aunque el reencuentro más divertido fue sin duda el de Tormund (Kristofer Hivju) con el siempre pesimista Edd Tollett (Ben Crompton).

- ¡Atrás! ¡Tienes los ojos azules!

- ¡Siempre los he tenido así!

Una secuencia, ya se sabe, que pasó de la calma al clímax en cuestión de segundos, aunque de ello se hablará en este texto más adelante. Aunque para clímax, el de Sansa y Daenerys cuando por fin se conocieron. No se caracteriza la hija mayor de Ned y Catelyn Stark por ocultar sus sentimientos y no lo hizo con la Madre de Dragones, con la que protagonizó un encuentro de lo más tenso. Parece que la «Khaleesi» no es del agrado de la hermana de Arya. «No le gusto a tu hermana», le dice Daenerys a Jon Nieve. Pilló la indirecta, sin duda.

La tensión entre Bran Stark y Jaime Lannister

De todos los reencuentros del episodio, hay uno que llama especialmente la atención: el de Bran Stark (Isaac Hempstead-Wright) y Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) en la última secuencia del episodio. Ambos no se veían las caras desde el primer capítulo de la primera entrega, ni más ni menos, cuando el segundo lanzó al niño al vacío por una de las torres de Invernalia después de que le cazase teniendo sexo con su hermana Cersei (Lena Headey). «Las cosas que hago por amor», espetó Jaime, antes de dejar paralítico al pequeño Bran. Siete temporadas después, Jaime, totalmente «reformado», acude a Invernalia a sumarse a la causa de los Stark y los Targaryen... y vuelve a ver a Bran, silla de ruedas mediante, en un plano para la historia que cierra el primer episodio. Las caras de ambos lo dicen todo.

Jon Nieve ya sabe algo

Si Ygritte (Rose Leslie) levantase la cabeza, ya no podría decir al personaje al que interpreta su esposo en la vida real aquello de «No sabes nada, Jon Nieve». En el último episodio de la séptima temporada, Bran y Sam descubrieron que Jon no es en realidad el bastardo de Ned Stark, sino Aegon Targaryen Jr., hijo de Rhaegar Targaryen y por tanto, heredero legítimo al Trono de Hierro por delante de Daenerys, su tía carnal. Lo curioso es que el hallazgo de ambos tiene lugar en el mismo instante en que tía y sobrino se entregan al amor de camino a Invernalia, sin descartar incluso que la «Madre de Dragones» espere un hijo de Jon. Ya en la tierra de los Stark, incitado por Bran y motivado por la rabia que siente después de que Daenerys le espetase que mató a su padre y su hermano, Sam le confiesa a Jon su verdadera identidad. Habrá que ver ahora cómo juega el joven sus cartas y si decide apartar a Daenerys y ejercer su condición de heredero de los Siete Reinos, aunque lo cierto es que su honor siempre le ha tirado demasiado. «¡Eso es traición!», dice Jon, al imaginarse usurpando el puesto su tía, algo que sorprendentemente le viene a la mente antes que el incesto en el que lleva un tiempo incurriendo. Sam, entonces, decide tocarle la fibra y recordar los tiempos en que abandonó su poder en Invernalia por emprender su cruzada contra los Caminantes Blancos. «Tú renunciaste a tu Corona por ayudar a tu pueblo. ¿Haría ella lo mismo?».

El Norte no olvida

Si Jon decidiese dar un paso al frente y postularse como el sucesor al Trono de Hierro, lo único seguro es que todo sería más fácil en Invernalia. «El Norte no olvida» es uno de los grandes lemas de «Juego de Tronos», y es que los aliados de los Stark nombraron al bastardo (o a Aegon Jr., como prefieran llamarle) Rey en el Norte, por lo que prefieren responder ante él. Y no solo eso, sino que les costará acatar órdenes que no sean suyas. Así lo especifica, tan clara y acertada como siempre, la osadísima (nunca mejor dicho, por aquello de que gobierna en la Isla del Oso) Lyanna Mormont (Bella Ramsey). Aunque de momento, quien sigue mandando es la «Khaleesi» con sus «dothrakis», Inmaculados y dragones, por lo que habrá que ver si los Mormont y compañía se rinden ante ella. De cómo conseguirlo se encargarán Tyrion Lannister, Davos Seaworth (Liam Cunningham) y el eunuco Lord Varys (Conleth Hill), tres de las personalidades más sabias sobre la faz de Invernalia. Siempre y cuando Jon renuncie al poder, claro.

El valor de Theon Greyjoy

Se habla mucho de la relación de amor-odio (más de lo primero que de lo segundo) de los millones de seguidores de «Juego de Tronos» con Jaime Lannister, pero ese mismo sentimiento lo despierta el bueno de Theon Greyjoy (Alfie Allen). Mano derecha del malogrado Robb Stark (Richard Madden) en las primeras temporadas de la serie, el joven traicionó a la familia norteña y al corazón de los espectadores cuando decidió conquistar Invernalia y arrasar con todo a su paso. Pero cuando le llegó su «merecido» (quizás excesivo) de manos del sádico Ramsay Bolton (Iwan Rheon), el joven se reformó, se unió a la causa de Daenerys y ahora, le ha echado testiculina (tiene gracia el término después de que Ramsay le cortase el miembro) para arriesgarlo todo por salvar a su hermana Yara (Gemma Whelan), en una de las secuencias más esperadas, cabezazo incluido, del primer episodio de la octava temporada. Una transformación, la de Theon, que espera aportar su grano de arena a la cruzada de Daenerys y Jon Nieve contra los Caminantes Blancos.

Se confirma: Cersei es capaz de todo

La ambición y maldad de Cersei Lannister no tienen límites y así ha vuelto a quedar claro en el retorno de «Juego de Tronos». De ello se dio cuenta (al fin) Jaime en el último episodio de la pasada entrega, cuando abandonó a la Reina para «luchar por los vivos» después de que su hermana traicionase a Jon, Daenerys, Tyrion, Davos y compañía. Pero lejos de rectificar, Cersei ha ido más allá y ha demostrado estar dispuesta a todo con tal de ganar. Incluso de acceder a las lascivas peticiones de Euron Greyjoy (Pilou Asbaek) cuando este llega a Desembarco del Rey con las 20.000 huestes de la Compañía Dorada y su líder Harry Strickland (Marc Rissmann). «Si quieres una puta, cómprala. Si quieres una Reina, gánatela», le espeta a Euron, cortante... antes de invitarle a su dormitorio para acostarse con ella.

La disyuntiva de Bronn

Otro de los perversos actos de Cersei en este primer episodio de la octava temporada llega cuando le pide a Qyburn (Anton Lesser), su particular Profesor Bacterio, que convenza al mercenario Bronn (Jerome Flynn) para que aniquile a Jaime y Tyrion. La Reina, así las cosas, está dispuesta a asesinar a sus propios hermanos para preservar su frialdad y sus ansias de poder, aunque ahora la pelota está en el tejado de nada menos que Sir Bronn del Aguasnegras. El caballero es uno de los personajes más excéntricos de «Juego de Tronos» y, aunque bien es cierto que no acostumbra a sentir afinidad ni piedad, siempre ha mostrado sentir un especial afecto (e incluso lealtad) tanto por Tyrion como por Jaime. Cuesta creer, por tanto, que vaya a aceptar la propuesta de Cersei y por tanto, acabar con sus dos amigos, cuyas vidas, paradójicamente, salvó en el pasado. Aunque en los Siete Reinos nunca se sabe.

La cruel muerte de Ned Umber

El aplaudido instante en que Edd y Tormund se vuelven a ver, con Beric Dondarrion (Richard Dormer) como invitado de honor, es otro de los momentos más memorables y divertidos del primer episodio de la octava temporada de «Juego de Tronos». Tanto unos, Tormund, Beric y los supervivientes del ataque de los Caminantes Blancos al Muro; como los otros, Edd y lo que queda de su Guardia de la Noche, arriban, cada uno por su cuenta, a una fortificación que parece desconocida, pero también arrasada por el Rey de la Noche y los suyos.

Es entonces cuando descubren el cadáver del pequeño Ned Umber (Harry Grasby) colgado de una pared, rodeado por miembros mutilados de otros cuerpos que parecen formar el emblema de la casa Targaryen. En ese instante, el mensaje es claro: los Caminantes han arrasado el castillo de los Umber, aliados de los Stark, y han asesinado y desmembrado a su líder (primera muerte relativamente importante de la temporada), formando con su cuerpo inerte una espiral que se asemeja mucho al logo de la familia de Jon y Daenerys. Aunque es segundos después cuando el terror se vuelve más real, el instante en el que el pequeño Ned despierta como un muerto viviente e intenta atacar a Tormund, Edd y Beric, antes de que el último, con su espada en llamas, acabe con su existencia para siempre. El grupo decide, así pues, acudir a Invernalia para informar y sumarse a la resistencia. ¿Conseguirán llegar antes que las tropas del Rey de la Noche?