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«The Affair»: Basta ya de rizar el rizo

El guión de la serie protagonizada por Dominic West y Ruth Wilson es una genialidad a nivel formal, pero sus tramas cansan

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[Cuidado, este artículo contiene spoilers de «The Affair», incluida la tercera temporada]

Vaya por delante que considero que «The Affair» es una genialidad. Lo es por muchas cosas. Una de ellas, porque sus creadores han conseguido que una trama común (hombre entra en crisis existencial y engaña a su esposa) deje al espectador clavado a la silla para contemplar los entrensijos del engaño perpretado por Dominic West (Noah Solloway) y Ruth Wilson (Alison Bailey). «The Affair» logró convertirse en un «pelotazo» en 2014 y triunfó en los Globos de Oro gracias a la picardía de sus guionistas que, huyendo de la narración convencional, decidieron contar la historia desde dos puntos de vista: el del profesor Noah Solloway y el de Alison Bailey, una camarera cuya vida da un giro radical tras la muerte de su hijo.

La trama, narrada, pues, desde «los dos lados de la cama», está aderezada, además, con un asesinato que nos hace avanzar en el tiempo y nos va dejando miguitas de pan en cada capítulo para que, como si fuéramos los detectives, intentemos adivinar si, realmente, alguno de los protagonistas tuvo algo que ver con la muerte de Scotty.

En su segunda temporada, «The Affair» fue más allá. Los guionistas incorporaron los puntos de vista de los engañados, Helen (Maura Tierney) y Cole (Joshua Jackson), cuyo propósito era lograr que la intriga del espectador aumentara por momentos, algo que creo que consiguieron con creces. ¿Quién miente en la historia? ¿Es cierto que los buenos son tan buenos? El episodio en el que descubrimos cómo se produce la muerte de Scotty es, sin duda, uno de los mejores de la temporada. Con el fantástico final de la segunda tanda, sin embargo, los guionistas resolvieron las grandes incógnitas de la ficción y no tuvieron más remedio que dar paso a otras nuevas.

The Affair siempre ha sido una serie con fecha de caducidad

A pesar de su genialidad, «The Affair» siempre ha sido una serie con fecha de caducidad. Una vez resueltas sus tramas principales, resulta inútil añadir otras nuevas en el vano intento por estirar el chicle. Es lo que ha pasado con la tercera temporada de la serie, disponible en Movistar+.

Resuelto el crimen, la ficción da un salto en el tiempo y nos muestra a Noah ya fuera de prisión, habiendo pagado por un asesinato que no cometió pero feliz por la oportunidad que la vida le regala para recuperar Alison. La camarera ya no es la misma. Durante los primeros capítulos se centrará en recuperar a su hija, a cargo de Cole (su verdadero padre) y tratará de conseguir esa estabilidad que desapareció en el momento en que Gabriel (su primer hijo) murió tras un ahogamiento secundario. Poco más que rascar en la historia hasta que llega el nuevo giro en la trama: Noah es apuñalado hasta rozar la muerte, al parecer, por el guardia de prisiones que le hizo imposible su estancia en la cárcel.

Tres temporadas y vuelta a empezar. Otra vez, un suceso con sangre de por medio y una relación a cuatro en la que sus protagonistas parecen no querer pasar página. Mismo argumento, distintas tramas. ¿Qué será lo próximo?