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La trágica historia que esconde «Dumbo»

Tim Burton reinventa el exitoso clásico del elefante volador, sin animales parlanchines y omitiendo las escenas más polémicas de la versión original

El Dumbo de Tim Burton - Vídeo: EP
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En «Dumbo», nadie quiere al pobre elefante orejudo. Una anomalía entre el resto de paquidermos circenses y el hazmerreír del público, pero una máquina de hacer dinero: para el circo, pero también para Walt Disney. El productor gastó menos de un millón de dólares en la que fue una de las películas más cortas de la franquicia, con apenas 64 minutos, pero las aventuras del pequeño elefante que podía volar salvaron a la factoría de la crisis.

Tras la fortuna derrochada en «Pinocho» y «Fantasía» y con una huelga de animadores amenazando la cinta, «Dumbo» rescató al estudio a base de sencillas acuarelas y se convirtió en la más taquillera desde «Peter Pan». Tanto, que a punto estuvo la revista «Time» de dedicarle su portada de diciembre de 1941, un protagonismo que finalmente frustró el bombardeo japonés a Pearl Harbour.

Un éxito profesional, porque salvó a la compañía de Mickey Mouse de la quiebra, pero que tenía más del propio productor de lo que deja traslucir a simple vista. Walt Disney no pudo quitarse de encima el sentimiento de culpa por la muerte de su madre, que pereció después de que la caldera de la nueva casa que les regaló a sus progenitores se estropeara. De ahí el homenaje a la maternidad que subyace en «Dumbo», que se estrenó apenas un año después del trágico suceso. Una desgracia que, por supuesto, marcó al productor de cine, y que permite entender por qué casi todas las princesas del estudio se crían sin sus madres.

«A principio de los años cuarenta, Walt Disney compró una casa para que su madre y padre se mudaran. Hizo que la gente del estudio fuera y arreglara el calentador. Pero cuando sus padres se trasladaron al lugar, la caldera se estropeó (...) El ama de llaves llegó a la mañana siguiente y los sacó rápidamente al jardín. Su padre estaba enfermo y lo llevaron al hospital, pero su madre ya había muerto», reconoció en su día Dan Hahn, productor de clásicos como «El rey león» y «La Bella y la Bestia». «Nunca habló sobre eso porque se sentía responsable, porque se había hecho tan famoso que les dijo: "Dejadme compraros una casa". Es el sueño de todo niño poder comprarle una casa a sus padres, y por algún retorcido motivo de la vida los empleados del estudio no sabían lo que hacían, aunque no era culpa de ellos. No es un secreto en la familia, pero es una tragedia y por eso es difícil hablar al respecto», admitió en una entrevista en «Glamour» hace cinco años.

Aunque la esencia de la original y, sobre todo, la importancia tan personal de las madres perviven en la reinvención del clásico de Tim Burton, que se estrena este 29 de marzo, cambian otras muchas cosas. Los animales no hablan, y aunque mamá Jumbo sigue presente, se humaniza esa oda a la maternidad, trasladando su importancia también a los personajes de carne y hueso. La fiesta de alcohol y burbujas rosas, diseñada por el genio español Salvador Dalí, está presente, pero más infantil para evitar polémicas ya que, aunque aparece una botella de champán en juego, Dumbo no moja la trompa en ningún barreño.

Polémica racista

Lo mismo sucede con la de los cuervos y su «Lo habré visto todo cuando vea un elefante volar». En plena época de revisionismo y corrección política, Burton prefiere ahorrarse unos cuantos problemas y prescinde del swing y las lecciones de estas aves que enseñan a Dumbo a volar. Se ahorra así la controversia que en su día suscitó la escena, acusada de racismopor representar una imagen estereotipada, acuciada por su adaptación a diferentes contextos culturales. En la versión original del clásico, esta escena retrata de forma reduccionista a los afroamericanos, e incluso llama al líder de los cuervos Jim Crow, igual que la ley de segregación racial que estuvo vigente en Estados Unidos entre 1876 y 1965. En la versión española, por cierto, las aves eran andaluzas.

Una versión que, si bien puede complacer a los más pqequeños, que no crecieron con la cinta animada, encantará a los animalistas, con un final que demandó la PETA hace años.