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El punto en común entre Thanos, Franco y Santa Teresa de Jesús

El personaje de Marvel tiene un vínculo que le une tanto con la eclesiástica como con el dictador

Thanos, Franco y Santa Teresa de Jesús
Thanos, Franco y Santa Teresa de Jesús - ABC
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En ocasiones, personajes históricos o de la ficción tiene particulares puntos en común que les unen entre ellos. Esto es lo que sucede con el personaje de Marvel Thanos, Francisco Franco y la Santa Teresa de Jesús, que los tres tienen un importante punto en común que, incluso, los vinculan a la película de «Los vengadores: Infinity war»: el guantelete del infinito.

Esta extraña arma es una de las más poderosas del universo de los cómics de Disney, y desde el año 1991 está presente en la saga. Fue Jim Starlin quién la creó, al tiempo que George Pérez y Ron Lim la dibujaron. Este guantelete, desde el comienzo de su presencia en los cómics, está en manos de Thanos, que intentará acabar con la mitad del universo gracias al poder de sus gemas. En torno a este poderoso arma gira la trama en la tercera cinta de «Los vengadores», al mismo que también está presente en la cuarta y última película de la saga.

La mano de Santa Teresa de Jesús

Pero parece ser que tanto Jim Starlin como George Pérez y Ron Lim contaron con una importante fuente de inspiración para crear el guantelete del infinito: el relicario de la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús. Las imágenes que comparan el relicario y el arma de Thanos hacen ver el enorme parecido que guardan entre los dos, por lo que no sería de extrañar que sus creadores se hubieran basado en ella para crear el arma intergaláctica.

A la izquierda, el guantelete del infinito de Thanos; a la derecha, la mano de Santa Teresa de Jesús
A la izquierda, el guantelete del infinito de Thanos; a la derecha, la mano de Santa Teresa de Jesús - REDES SOCIALES

Esta pieza está elaborada en plata dorada con incrustaciones de piedras preciosas. En su interior se encontraría la mano incorrupta de la Santa. Según la Iglesia, entre nueve y diez meses después de la muerte de la Santa, en el mes de octubre de 1582, su cuerpo fue desenterrado del Convento de la Anunciación, en Alba de Tormes. Tras abrir el ataúd, se comprobó que su cuerpo estaba incorrupto, mientras que sus vestimentas estaban podridas. Antes de devolver el cuerpo a su féretro, le decidieron diseccionar una mano y mandarla a Ávila. El resto del cuerpo volvió a ser exhumado y trasladado a Ávila tres años más tarde, y el segundo brazo se quedó en Alba de Tormes a modo de reliquia.

Años más tarde, esta mano fue entregada a las monjas Carmelitas Descalzas de Ávila, y posteriormente a la del convento de San Alberto de Lisboa. Sin embargo, por los devenires políticos lusos, estas se reubicaron en Ronda, en el convento de las Carmelitas Descalzas, llevándose con ellas el relicario de la mano de la Santa.

La predilección de Franco

Tras el estallido de la Guerra Civil Española, el convento fue saqueado por las fuerzas anticlericales al quedar en el bando republicano. Aunque las monjas consiguieron escapar a tiempo, no pudieron quedarse con el relicario, que fue trasladado a Málaga. Cuando el bando nacional tomó la ciudad, en febrero de 1937, la mano incorrupta de Santa Teresa fue encontrado entre las pertenencias del coronel José Villalba Rubio, y fue trasladada a Valladolid, donde fue expuesta junto a otros relicarios.

Fue entonces cuando Francisco Franco, quedando maravillando ante la mano incorrupta de Santa Teresa de Jesús, hizo todo lo posible para poder llevársela consigo. Consiguió la autorización eclesiástica para conservarla en la capilla del Palacio del Pardo, en donde esta reliquia se conservó con especial devoción. Pocas semanas después de la muerte de Franco, el relicario regresó a las monjas del Carmelo de Ronda. El 14 de diciembre de 1975 la madre María de Cristo Rey, priora del convento de las Carmelitas Descalzas de Ronda volvieron a poseer el relicario, entregado en manos del obispo de Málaga, Ramón Buxarrais.