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Millenium: Lo que no te mata te hace más fuerte La feminista que tortura a los hombres que hacen daño a las mujeres

Claire Foy interpreta a la antiheroína Lisbeth Salander en el regreso al cine de la saga Millenium

Claire Foy en Millenium: Lo que no te mata te hace más fuerte
Claire Foy en Millenium: Lo que no te mata te hace más fuerte
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Como James Bond pero con traje de cuero y pistola táser. Justiciera hacker en lugar de soberbio espía del MI6. Lisbeth Salander y no el agente 007. Y, por supuesto, mujer. Una que no tiene licencia para matar pero sí hace daño a los hombres que lastiman a las mujeres. Ocho años después de su última incursión en el cine de la mano de David Fincher, la popular antiheroína del tatuaje del dragón diseñada con enorme éxito por el fallecido escritor sueco Stieg Larsson vuelve a la gran pantalla.

«Bond trabaja para alguien y hace lo que le dicen, de alguna manera es un policía. Lisbeth hace las cosas que ella considera que tiene que hacer, las que son justas, y su compás es moral, personal y muy particular. No tiene que ver tanto con ideas del bien y del mal o cuestiones políticas o legales, pasa de todo eso», asegura el director Fede Álvarez en una entrevista con ABC. Sí reconoce, sin embargo, la inevitable herencia estilística del filme, que toma el tono de la serie continua de películas más larga en la historia del cine aunque, aprecia, «Salander es un personaje más rico que el agente secreto, más interesante».

Como el espía británico, nadie es dueño de la justiciera sueca, que ha cambiado de manos en numerosas ocasiones. En esta vuelta de tuerca a la saga Millenium, ya no están ni el director de «Se7en» ni el escandinavo que adaptó su historia en la trilogía original. Tampoco las potentes Noomi Rapace o Rooney Mara en el papel principal, sino el uruguayo Fede Álvarez, que toma el relevo de sus predecesores para guiar en «Lo que no te mata te hace más fuerte» a la que fuera la Reina Isabel II de Inglaterra, Claire Foy, en el viaje más íntimo de este personaje. «Algunas películas se van y otras novelas quedan viejas… y van desapareciendo. Contarlo de nuevo es volver a traer su historia a la conciencia colectiva y mantenerla viva y me parece que este personaje se tiene que quedar todo lo posible», reconoce el cineasta uruguayo.

«Verla protagonizando la acción, tal como es y no como fascinación del director ni de Mikael Blomkvist, es interesante», explica Foy, que, a pesar de tener el «nombre más aburrido de todas las Lisbeth Salander», quiso cuidar al personaje, pionero en «darle voz a la víctima y no al depredador». «Es muy poco habitual ver un protagonista, tanto hombre como mujer, tan complejo, que tenga tantas cosas por decir, con tanto en su interior, tanto dolor. Porque en esta sociedad hay una sensación de culpabilidad, de que si has sido víctima de abusos como que ya estás dañada… Creo que cuanto más veamos personajes que no solo son imperfectos sino que están intentando descubrir qué hacer, su lugar en el mundo, mejor», sostiene la actriz.

Motivado por la «injusticia» de que «un personaje tan icónico y tan feminista estuviera al servicio del periodista, en la primera literalmente y en las otras como su musa», el director asumió el reto de adaptar la novela de David Lagercrantz y, por primera vez, «invertir todo para darle el cien por cien del protagonismo a ella». «Los hombres en la película tienen papeles menores que están para aguantar lo que Hollywood le ha hecho a muchas mujeres, que estaban ahí para ser lindas y que las secuestren al final», comenta.

Semanas después del primer aniversario del movimiento MeToo, «Millenium: Lo que no te mata te hace más fuerte» se estrena en un momento oportuno para visibilizar una problemática que nunca ha terminado de cuajar en el séptimo arte y, explica Álvarez, «genera un debate y una conversación que siempre son constructivos». «Lisbeth representa que hay que hacer justicia por estas mujeres que han sufrido, que estos hombres tienen que responder por sus hechos, por eso es creíble su personaje, porque nos hace reflexionar sobre que todos tenemos que tomar cartas en el asunto cuando algo así sucede», afirma Foy.

Un doloroso pasado

Pero el regreso de Lisbeth Salander no solo sirve para vengar a todas esas víctimas que han pasado toda su vida sufriendo, sino para enfrentarla a su pasado, a su propio dolor, y redimirse, terminando el esbozo de una protagonista a la que le faltaba la mitad del dibujo. «Cuando leí el guión me dije: “¿Por qué participar en algo que ya se ha hecho cuando es tan hermoso lo que han creado estas compañeras?” Pero luego me reuní con Fede y esa idea de ver más el aspecto psicológico decisivo en el pasado, en la familia, en la culpabilidad… tuvimos una conversación muy interesante», recuerda la intérprete de Gran Mánchester, mujer de Neil Armstrong en el viaje a la Luna de «First Man», que llegó hace un mes a nuestra cartelera. «Y pensé: “Da igual el resultado, quiero darme esta oportunidad de explorar el personaje y aportar mi instinto”».

Una intuición que decantó al director uruguayo, para quien «la mitad del trabajo del director es casting y hacer una película y tomar el casting de otro director es algo que está mal, porque se convierte en la visión de otro y es algo muy extraño». «Necesitaba una actriz que tuviera la capacidad de decir lo que sucede en su interior, transmitirle a la audiencia si está asustada, enojada, emocionada… con una actuación muy minimalista. Sobre todo con un personaje tan complejo, que tiene ciertas reglas y restricciones de lo que puede hacer porque no le gusta compartir sus emociones con la gente. Un trabajo así, tan sutil, solo pueden hacerlo las mejores actrices del mundo», elogia.