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Historias de una indecisa

Éric Lavaine: «Ojalá Emery vuelva a España y nos devolváis a Zidane»

El cineasta francés estrena su séptima comedia: «Historias de una indecisa»

Éric Lavaine, junto al cartel de su nueva película, «Historias de una indecisa»
Éric Lavaine, junto al cartel de su nueva película, «Historias de una indecisa» - EFE
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No hay mejor antídoto para una fría y lluviosa tarde de invierno que meterse a un cine a disfrutar de una película entretenida sin pensar en nada más. Con esa premisa, el cineasta galo Éric Lavaine (París, 1962) estrena su nueva película, «Historias de una indecisa», una comedia francesa con un único objetivo: «que la gente se divierta y sobre todo, se ría».

El cineasta afronta así el estreno de su séptimo largometraje, que como el sexto, «Vuelta a casa de mi madre», vuelve a estar protagonizado por Alexandra Lamy. Un filme al estilo «El diario de Bridget Jones» que parece diseñado para Hugh Grant, pero que en lugar de él cuenta con Jamie Bamber, conocido por sus papeles en series como «Ley y orden», «Battlestar Galactica» y más recientemente «NCIS». En el filme, Bamber da vida a Paul, un joven que debe tratar de ayudar a la insegura Juliette (el personaje de Lamy), incapaz de escoger nada por ella misma, a tomar su decisión más complicada: elegir entre él y el cocinero Etienne (Arnaud Ducret) en la nueva película de Lavaine, que se estrenó el viernes en los cines españoles.

P - ¿Cómo le surgió la idea de llevar a cabo esta película?

R - Por primera vez en mi filmografía, este es un largometraje que no se me ocurrió a mí. Recibí un guion, de Laure Hennequart, y me pareció un tema muy interesante por este problema de elección que todos tenemos en la vida. Solo tuve que reescribir los diálogos, pero la idea fue suya.

P - ¿Es tan importante saber elegir bien en esta vida?

R - Es un proceso muy diferente a como era hace cincuenta años. Antes, había una gran cantidad de ámbitos en los que no se podía decidir. Por ejemplo, tú has decidido ser periodista, pero antes, si tu padre era zapatero tú también lo eras. Ahora todo ha cambiado, también en la comida, donde vas al supermercado y tienes cuarenta tipos de cereales para elegir. Hace años, la gente no se preguntaba qué iba a comer, sino si iba a comer. Eso también se extrapola al ámbito sentimental, con aplicaciones como Tinder. Pero, el hecho de tener un abanico tan amplio para elegir, ¿implica realmente más libertad? No estoy seguro de que así sea.

P - Ese abanico tan amplio, como dice usted, no es ninguna ayuda para la gente indecisa...

R - Tomar una decisión tiene una parte muy angustiosa, tardes más o menos en hacerlo. Yo, por ejemplo, actúo mucho por corazonadas y luego no le doy muchas vueltas a lo que decido, aunque a veces me puedo equivocar. Hay otras personas que delegan sus decisiones en terceras personas, como la protagonista de la película... y de alguna manera, esa estrategia permite, si te equivocas, reprochárselo al otro, porque te ha dado un consejo que ha resultado no ser bueno. La manera en que tomamos decisiones es un buen reflejo de nuestras estructuras psicológicas.

P - ¿Qué le diría a una persona indecisa para que viera su película?

R - Pues... creo que por una vez en su vida les ayudaría a tomar una buena decisión: ¡que vayan a verla! (Risas) Además, creo que a todos los que han visto mis películas les va a gustar. Garantizo una hora y media divertida y de muchas risas, con París de por medio. Y luego con sabor español, ¡porque salen España y el jamón de bellota!

P - ¿Piensa que esta será su cinta más exitosa?

R - No sé si la más exitosa, pero a mí me encanta, porque cuenta una realidad que existe: la de las personas indecisas. Tiene un lado muy interesante. «Vuelta a casa de mi madre», por ejemplo, funcionó muy bien en España, igual que «Barbacoa de amigos». Cuando hago una película, pienso en que la gente se va a gastar un dinero en verla y más importante, en que va a dedicarme a mí y a mi filme una hora y media o dos de su vida. Por tanto, yo siempre hago todo lo que esté en mi mano para que guste. En Francia, desde luego, está funcionando y a la gente le está gustando.

«Cuando hago una película, pienso en que la gente se va a gastar un dinero en verla»

P - Pese a que el guion no sea suyo, ¿en qué se ha basado para construir la película?

R - Me gusta construir mis películas en función de cosas que me han pasado en mi vida y de todo lo que me rodea. Celos, envidias, rencillas personales... lo que me interesa es tratar los temas que realmente existen en una familia o en un grupo de amigos. Quizá por eso mis películas funcionan tan bien en países como España, Italia, Francia o en América del Sur: porque al final tenemos gustos y problemas muy similares.

P - «Historias de una indecisa» es un poco «Bridget Jones...»...

R - La verdad que sí, se parece bastante. Aunque me da rabia que las comedias románticas siempre traten sobre chicas muy jóvenes. ¿Acaso una mujer de 40 o 50 años no puede vivir una historia de amor? Eso es lo que me gusta de esta peli también, la trama de Alexandra (Lamy). Ahora, las parejas viven mucho tiempo juntas. Antes, la esperanza de vida era mucho más limitada y uno de los dos moría, mientras que ahora no. Y eso prohíbe vivir otras historias de amor. Creo que hace falta que la mentalidad evolucione... ¡pero no se lo digas a mi mujer! (Risas)

P - ¿No le parece una película ideal para que la protagonizara Hugh Grant?

R - ¡Tienes toda la razón! Si hubiera podido contar con un Hugh Grant un poco más joven, hubiera sido fantástico. «Cuatro bodas y un funeral» es un peliculón, igual que «Love actually». Hugh (Grant) es un actor fantástico, pero también me gusta mucho Jamie (Bamber). Tiene un humor muy inglés. De hecho piensa que lo único bueno que tienen los ingleses es el humor... ¡y que tienen clase! En Francia faltan actores de ese perfil, que sean divertidos y atractivos, del estilo de Jean Dujardin. En España, tenéis a Javier Bardem y Antonio Banderas, que se acercan a ese prototipo, pero en Francia no.

«Me da rabia que las comedias románticas siempre traten sobre chicas muy jóvenes. ¿Acaso una mujer de 40 o 50 no puede vivir una historia de amor?

P - Y otra vez que Alexandra Lamy vuelve a protagonizar una película suya...

R - En igualdad de talentos entre actores, prefiero escoger gente que sea simpática. Y Alexandra es fantástica. Le gusta comer, beber, es muy divertida, tiene siempre el mismo humor, trabaja muy bien... y además, tiene un lado muy francés. Es muy auténtica y sabe de dónde viene, no como otros actores franceses, que se lo tienen muy subido a la cabeza y se creen que son Christian Dior.

P - ¿Por qué piensa que gusta tanto la comedia?

R - ¡Porque reírse es un placer! Y más en conjunto. Me encanta este género, porque es como una comunión de la risa. La risa es un lenguaje universal. Un día en el que no te ríes es un día desperdiciado. Es tan liberador poder reírte... y también es una manera de comunicarte, de decir las cosas de una manera mucho más elegante.

P - ¿Vuelve a estar de moda la comedia?

R - Gracias a Dios, sí, y hay algo muy especial en ellas. Yo viajo mucho al extranjero y me he dado cuenta de que la comedia francesa está triunfando mucho y tiene mucho peso en muchos países. Aunque no funciona en los anglosajones, por ejemplo. Inglaterra no quiere películas francesas o europeas, pero todos en los países latinos e incluso en Alemania o los países del Este... ¡es increíble cómo triunfa la comedia, en especial la francesa! Por ello, pienso que tenemos todavía más responsabilidad de hacer buenas películas. Creo que ha habido un antes y un después de la película «Intocable», que es muy divertida pero al mismo tiempo triste. Cuando se estrenó, yo hice «Bienvenido a bordo», una comedia que estoy seguro de que si lanzase ahora no funcionaría. Porque el público es cada vez más quisquilloso y exigente, y está muy acostumbrado a buenas películas y series, por lo que tienes que darle un buen producto y adecuarlo a cada momento.

P - A un francés que viene a Madrid a presentar su película después de que el Real Madrid haya eliminado al PSG en la Champions, se lo tengo que preguntar. ¿Le gusta el fútbol?

R - (Se ríe) Sí, y sufrí mucho con el partido del Real Madrid contra el PSG. Mi cuñado es español y socio del Madrid. Es horrible, ¡me mandó como 25 mensajes! ¡Ojalá Unai Emery (entrenador del PSG) vuelva a España y nos devolváis a Zinedine Zidane (técnico del Real Madrid)! Y eso que no soy del PSG, sino del Olympique de Marsella. El problema es que en España hay varios equipos de fútbol de gran nivel: el Real Madrid, el Atlético, el Barça, el Valencia... en Francia solo está el PSG, el resto están muy lejos. El PSG solo tenía un gran encuentro que jugar este año, mientras que el Madrid tiene muchos más partidos difíciles. Y sin embargo, ¡les han eliminado!

P - ¿Se plantea hacer una comedia sobre fútbol?

R - La verdad es que se han hecho muchas pelis divertidas al respecto, como «Didier», una comedia francesa de Alain Chabat, sobre un perro que tenía muy buenos reflejos y terminó fichando por el PSG. Pero es muy difícil, porque ahora, con la televisión, todo está muy bien hecho y hay unas imágenes y una expectación increíbles que son imposibles de superar. Si hiciera una película sobre fútbol, la haría sobre lo que hay entre bastidores y los aficionados, sobre el entorno. Por ejemplo, recuerdo una muy buena, «Buscando a Eric», sobre la historia de un hincha que se encuentra con Cantona. Eso es lo interesante, mostrar el lado humano. Algún día se hará alguna película sobre Cristiano Ronaldo, que es un super-jugador... ¡pero su actitud me pone enfermo!