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«Downton Abbey»: Una visita de la Familia Real británica bien vale una película

Los reyes de Inglaterra dan lustre al filme sobre los Crawley, que retoma el espíritu de la serie

Escena de «Downton Abbey»
Escena de «Downton Abbey»
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El aristócrata Julian Fellowess creó «Downton Abbey» en 2010, y desde entonces la serie no ha dejado de enamorar a una audiencia fiel que adora el sabor del drama de época. Un espíritu que salta ahora a la gran pantalla con todos los ingredientes que le han hecho triunfar durante seis temporadas.

La cinta se lleva al público de viaje al Castillo de los Crawley, donde se vive con agitación la inminente visita de la Familia Real británica. Allí les espera casi todo el elenco original, que no ha dejado escapar la oportunidad de llevar sus personajes al celuloide.

«La película es un conjunto de situaciones que hemos ido viendo en la serie a lo largo de los años», explicó Michelle Dockery, que da vida a Mary Crowley, hija de la familia protagonista. Su padre en la ficción, Hugh Bonneville (Robert Crawley), admite que rodar en el Castillo de Highclare fue espectacular. «Tener más presupuesto nos ha permitido rodar escenas imposibles para la televisión. Hemos subido el listón», defiende el protagonista.

Una franquicia de cine

Tras seis años de emisión, de 2011 a 2016, el futuro de «Downton Abbey» pasa ahora por convertirse en una saga de cine. «El cine y la televisión son dos disciplinas diferentes. En la serie no esperas que todos los personajes aparezcan en cada episodio porque hay una continuidad; sin embargo, en la película los que aparecen deben tener una razón para estar ahí. Debemos obligarnos a explicar cada personaje para resolver su historia. Eso altera la estructura, pero hemos mantenido la esencia para no defraudar a los fans», defiende el director, Michael Engler.

La llegada de la Familia Real une a todos los personajes en un intento de mostrar lo mejor de Downton. «Esa era la idea: encontrar un elemento que unifique a los personajes. Todos remando en una misma dirección, aunque sus vidas vayan por caminos separados», reflexiona el realizador. La historia se traslada a 1927 -dos años después del final de la serie-, con la familia Crawley y sus sirvientes intentando evitar que los invitados descubran el pobre estado financiero de la casa. «La historia nos permite explorar a los personajes desde otra perspectiva. La serie siempre ha sido alegre por la esperanza que vive en los miembros de esta familia», confesó Laura Charmichael.

Para dar realismo de cómo sería el protocolo de una visita real a un Castillo de la nobleza, el asesor histórico de la serie, Alastair Bruce, contó la ayuda de uno de los mayordomos de la Reina Isabel y con un antiguo maestro del príncipe Felipe de Edimburgo. «Creo que lo más importante es que todos nos hemos divertido porque hay grandes personajes, drama, humor y una mini revolución», reveló el director, que confía en que la película gustará a los amantes de la serie.