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Disney, un gigante insaciable que se comió a Marvel, Star Wars, Pixar y ahora Fox a golpe de talonario

La compañía se hace con una de las marcas más prestigiosas de cine tras pagar 62.800 millones de euros. Cinco de las 10 películas más vistas de 2018 son suyas

Toy Story (Pixar), Bohemian Rhapsody (Fox) y Capitana Marvel, todas bajo el dominio de Disney
Toy Story (Pixar), Bohemian Rhapsody (Fox) y Capitana Marvel, todas bajo el dominio de Disney
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El pasado 8 de marzo se estrenó «Capitana Marvel», la película más taquillera de lo que llevamos de año; en junio llega «Toy Story 4», la última película de la factoría Pixar, y para diciembre se espera el Episodio IX de Star Wars, la galaxia imaginada por George Lucas en 1977. Superhéroes modernos, animación o la continuación de un clásico, todos tienen un padre en común: Disney. Y a todos los «adoptó» a golpe de talonario. El resultado no puede ser más rentable: las películas de Marvel, Pixar o Star Wars lideran los ránking de taquilla año tras año. El anuncio de compra de Fox por 62.800 millones de euros (18.000 más de lo que se habló en junio, cuando se dio el primer paso a la absorción) hace aún más poderosa la fuerza de Disney. Entre las diez películas más vistas en todo el planeta, 6 son del nuevo conglomerado: Vengadores: Infinity War (2.048 millones de dólares); Black Panther (1.346 millones), «Increíbles 2» (1.242 millones), «Bohemian Rhapsody», (de Fox, con 879 millones) y «Deadpool 2» (de Fox, con 778 millones).

«Disney se está convirtiendo en el Wal-Mart de Hollywood, un ente enorme y dominante, lo cual va a tener una enorme influencia de arriba hacia abajo en la industria», explicó en Bloomberg el analista de medios Barton Crockett. La operación de Disney con Fox que se empezó a fraguar el pasado junio se produce, según los expertos, al amparo de las nuevas leyes de Donald Trump y las rebajas de impuestos que se esperan para las grandes corporaciones. Así, la industria cinematográfica que se ha perfilado en las últimas decadas quedará irreconocible en los próximos años. El nuevo gigante del entretenimiento obligará a sus competidores a buscar alianzas y unir fuerzas. Los movimientos serán de dominó, uno desatará otro. Se espera que ATT compre Warner, y que Universal encuentre apoyos en Apple , que está buscando modos de producir contenido. Se teme que otras empresas pequeñas como Lions Gate Entertainment, Metro Goldwyn-Mayer, Viacom Inc. o Paramount Pictures, que se dedican a producir otro estilo de películas, se vean obligadas a vender.

Una concentración de medios que supondría una limitación en el tipo de contenido que el público recibe, es decir, más poder para Disney y el resto de gigantes que puedan surgir es igual a más control de la propiedad intelectual. Una estrategia en la que la compañía lleva años trabajando y que, a tenor de los números, le ha salido rentable.

Comprar para crecer

Disney se hizo con Pixar, la joya de la animación que comenzaba a situarse como la reina del género y que amenazaba con avergonzar a los creadores de Mickey Mouse, en 2006. Pagó 7.400 millones de dólares. Desde ese año se han estrenado filmes como «Cars» y sus secuelas, «Ratatouille», «Wall-E», «Toy Story 3», «Frozen» (que recaudó más de mil millones), «Buscando a Dory», «Del Revés», «Coco»... Todas con unas taquillas millonarias, a las que hay que sumar merchandising, derechos de emisión...

Tres años después de comprar Pixar, el conglomerado se lanzó a por Marvel Entertainment. El resultado de la operación, que se valoró en torno a los 4.300 millones, fue una anomalía: Fox pudo seguir produciendo películas con personajes Marvel como Lobezno (su actor, Hugh Jackman, siempre pidió que le dejaran participar con el resto de héroes en «Los vengadores», que ya producía Disney) o Deadpool, que ahora, casi nueve años después, quedarán todos reunidos de nuevo. Junto con ellos también van las franquicias de «Los cuatro fantásticos», «X Men»... Y hasta «Avatar», película de la que James Cameron ya rueda la segunda y tercera parte, o «Alien», que estaban en manos de Fox.

Todo un universo

Una operación similar llevó a cabo en 2012. La compañía fundada por Roy y Walt Disney sacó la chequera, anotó la cifra de 4.050 millones de dólares, y se lo entregó a George Lucas, único propietario de LucasFilm. El creador de «Star Wars» cogió el dinero (la mitad en efectivo y la otra mitad en unas acciones que después se revalorizaron) y entregó las llaves de la empresa que fundó. Además de todo el universo de la Guerra de las galaxias y un buen puñado de cintas clásicas como «American Graffiti» o «Dentro del laberinto», el trato incluía la franquicia de «Indiana Jones», de la que ya se rueda la quinta parte.

Quedan por descubrir los planes que tiene Disney para distribuir las películas de Fox, un estudio que en 2018 estrenó 11 títulos con un total de 2.559 millones recaudados. Enfrente, Disney (Buena Vista Pictures) sacó 10 estrenos que recaudaron 7.032 millones. Disney se queda con Fox Searchlight Pictures, la división de cine «indie» de Fox, aunque no se conocen sus planes de producción a medio plazo o si desaparecerá en favor de los grandes blockbusters, más del gusto de los actuales directivos de Disney. También se hace con los canales de Fox, excepto los informativos, obteniendo así el control sobre 'X-Men', 'Avatar', 'Los Simpsons', 'FX Networks' y 'National Geographic', a los que suma la participación de 21CF en el servicio de 'streaming' Hulu.

Con anterioridad al cierre de la operación, 21CF ha completado la separación de sus canales de noticias y deportes, incluyendo FOX News Channel, FOX Business Network, FOX Broadcasting Company, FOX Sports, FOX Television Stations Group, y los canales de deportes a través de cable FS1, FS2, Fox Deportes y Big Ten Network.

Además, la compañía ha prometido a los accionistas un ahorro de 2.000 millones de dólares hasta 2021, lo que provocará un despido masivo que, según algunas estimaciones, afectará a 4.000 trabajadores. Con la adquisición, Disney absorbe 15.400 trabajadores de 21st Century Fox.

Un problema para los cines

En el ámbito puramente económico, el nuevo gigante que nace obligará a sus competidores a bajar los precios a los exhibidores si quieren llegar a los cines. La compra de Fox da a Disney la posibilidad de negociar mejores acuerdos para ellos con las cadenas de cine, como AMC Entertainment Holdings. De hecho, Disney ya pidió en 2018 un porcentaje mayor de la taquilla si quieren en sus cines la película «Star Wars: Los últimos Jedi»: el 50 por ciento que exigía en la actualidad ha pasado a un 60 por ciento. Pese a la subida, ningún exhibidor puede renunciar a una película, a la mayoría de las que produzca Disney, en realidad, que supondrán cuatro de cada diez euros que gasta al año el espectador.

«Este incremento será muy negativo para los exhibidores», confesó por entonces Rich Greenfield, uno de los analistas del mercado de entretenimiento más reputados en Hollywood. Una situación que agravará la ya débil posición de los cines de barrio y exhibidores independientes.

Y así, más allá de las especulaciones sobre por qué Rupert Murdoch se ha desecho de la parte de entretenimiento de Fox. Y ya sea porque el magnate australiano quiere centrarse en sus canales de noticas y eventos deportivos o porque era el momento ideal de vender los activos en un momento alcista, la realidad es que Disney sigue acumulando más y más oferta que vender al público. La duda es: querrá «venderla» en los cines (comprando salas de exhibición) o peleará con el resto de plataformas en streaming para llegar al salón de los consumidores, donde se vislumbra una fuente de ingresos mayor -o más constante- que obligar al espectador a salir de su casa. Lo cierto es que Disney ya rompió su alianza de distribución con Netflix y ha empezado a llevarse sus películas y series para crear su propia plataforma de televisión bajo demanda, que llegará en 2018.