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El arte de dejarse dibujar

Oti Rodríguez Marchante
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Ni siquiera los aros olímpicos forman un entramado de redondeles que hayan pasado con tanto éxito de generación en generación como el de la imagen de Mickey Mouse, el único dibujo de Walt Disney que se deja dibujar por cualquiera. Pero, una vez logrado el boceto, todo son preguntas sobre él: ¿es un ratón realmente, o una personita disfrazada de ratón? ¿Y por qué, entonces, tiene un perro, Pluto, como mascota? ¿Por qué lleva guantes? ¿Cómo consiguió un dibujo nacido para el corto ser tan, tan largo? ¿De qué artimañas se ha valido para convertirse en el sello y marca de una compañía como la Disney, con tantos personajes creados para la eternidad? Lleva años, décadas, en estado prejubilatorio pero sigue vigente en el paisaje infantil: ¿qué es una fiesta de niños o un parque de diversión sin que haya al menos un par de voluntarios metidos en la piel de Mickey Mouse? En fin, que aún existan Clubs Mickey por todo el mundo es tan sospechoso como que sobrevivan Clubs de la Capa, Clubs de la Pipa o Clubs de las Buenas Lecturas.

Menos transgresor que el Pato Donald, menos divertido que Goofy, con menos chicha que los tres cerditos…, ¿qué hace a Mickey tan especial? Pues, tal vez, precisamente eso, que se deja dibujar por cualquiera y que no para de cumplir años, aunque su elemental continente conserve el físico de un chaval. Pero, como el éxito rara vez es casual, hay que otorgarle a Mickey Mouse la honra de ser la única estrella de Hollywood capaz de estar en la misma obra maestra sesenta años después: protagonista con «El aprendiz de brujo» en la «Fantasía» de Disney de 1940, y aún con mejor pinta en la «Fantasía» hecha en el 2000. Ni Kirk Douglas, ejemplo de estrella y longevidad, podría hoy repetir su personaje en «Espartaco».

Mickey no es el único dibujo que tiene su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, pero sí el pionero de este extravagante reconocimiento. Bugs Bunny, el Pájaro Loco, el ogro Shrek y hasta su «novia» Minnie (¿no hay en ello algo de amiguismo o enchufe?) también están en esa lista, algo tonta hay que decir. Vale, Mickey Mouse cumple noventa años, sí, pero qué queda de él, o del universo Disney, hoy en día… Pues, prácticamente nada, y para razonarlo se puede aludir a la conocida escena de «La vida de Brian» en la que el Frente Popular de Judea se pregunta qué les han dado los romanos: ¿el acueducto? ¿el alcantarillado? ¿las carreteras? ¿la sanidad, enseñanza, baños públicos?... ¿Y Mickey Mouse?, más de medio siglo dando la tabarra en la televisión infantil, ¿qué nos ha enseñado? ¿a leer, escuchar música, a bailotear, a soñar aventuras, a tener valores…?