BINOMIO. La familia Rivero y las instituciones apuestan por un gran complejo cultural que enriquece el patrimonio pictórico gaditano. / J. C. CORCHADO
Cultura

La colección Rivero se convierte en referente de la pintura española desde la provincia

El conjunto pictórico, que cuenta entre sus obras con dos cuadros de Goya y 'El Almuerzo' de Diego Velázquez, tiene desde ayer sede estable en las instalaciones de las Bodegas Tradición de Jerez

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Uno de los sueños de la familia Rivero se vio cumplido ayer con la apertura de su pinacoteca, un museo que «quiere ser la referencia del arte pictórico en España», señaló la directora de la colección, Helena Rivero, ante los presentes en el acto de inauguración. Helena Rivero, hija de Joaquín Rivero, es la persona que ha propiciado que la provincia de Cádiz cuente con una de las colecciones más importantes que hoy día se exponen en Andalucía y una de las diez mejores existentes en nuestro país.

El acto estuvo presidido por la alcaldesa de la ciudad, Pilar Sánchez; el viceconsejero de Cultura de la Junta de Andalucía, José María Rodríguez González; el presidente de la Asociación Gastronómica Española, Rafael Ansón; y los delegados provincial y mu-nicipal de Cultura, Bibiana Aído y Julián Gutiérrez, respectivamente. La colección Joaquín Rivero se compone de cerca de 400 obras, aunque en esta primera muestra que acogen las instalaciones de Bodegas Tradición de Jerez sólo se podrán admirar una selección de cuadros de la pintura española de los siglos XVI al siglo XIX, que se irá renovando hasta que, finalmente, pueda ser contemplada en su totalidad una vez se sumen al complejo la bodega de Rincón Malillo y el Palacio de Riquelme.

Fue un acto de presentación más social que cultural, aunque el ritual es lo de menos si la provincia de Cádiz ya puede contar con tal regalo cultural para su patrimonio.

Nueva referencia cultural

Para la responsable de esta grandiosa y completísima colección, este es «el primer gran paso para hacer de Jerez un punto de referencia en el mundo de la cultura. Quiero agradecer a todo el mundo su apoyo para que este proyecto sea hoy una realidad».

La selección de obras que el público en general podrá presenciar a partir del mes de junio es distinta a la que la familia Rivero presentó en el Palacio de Villavicencio y el Museo Provincial de Cádiz durante 2005.

De esta recopilación, «de la que nos sentimos especialmente orgullosos», Helena Rivero destacó El Almuerzo de Diego Velázquez, procedente de la colección del Marqués de Salamanca y una de las «grandes joyas de la colección»; Las Uvas de Juan Fernández El Labrador, procedente de la colección Naseiro y de reciente adquisición; La Anunciación de Antonio de Pereda, dos obras de Juan Carreño de Miranda, importadas y recuperadas para el patrimonio español ya que se encontraban en colecciones de Londres y de París, por lo que «es un orgullo que se encuentren de nuevo en España», resaltó la directora; La Presentación del Niño en el Templo y sendos retratos de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, ambos de Francisco de Goya y Lucientes. Dos cuadros que llevaban mucho tiempo en la colección pero que hasta ahora no habían sido expuestos.

Helena Rivero, reflexionando sobre el futuro de la colección, comentó que «pretendemos que sea dinámica, que no sea una colección simplemente con cuadros colgados en las paredes, que sea también creativa, por lo que pretendemos realizar intercambios de obras con otras colecciones e instituciones».

La hija de Joaquín Rivero recordó que la colección se completará con talleres de grabado, de pintura, restauración y la creación de una biblioteca para perfeccionar este tipo de actividades, además de un ciclo anual de conferencias técnicas e históricas.

En cuanto a la ampliación fu-tura del museo con la incorporación de la bodega Rincón Malillo y el Palacio Riquelme, el concejal jerezano, Pedro Pacheco, co-mentó que es «una pequeña muestra de lo que el pueblo de Jerez verá, porque como sabéis desde la Gerencia de Urbanismo estamos culminando la permuta de la bodega Rincón Malillo, que es colindante y preciosa, lo que permitiría albergar más cuadros. Ya está en marcha también la concesión del palacio Riquelme. En un par de meses estará resuelta total y la colección de la familia está bien colocada». Para el que fuera alcalde de Jerez, «esta colección es un es-fuerzo tremendo que ha hecho Joaquín Rivero desde hace mu-chísimo tiempo. Hay otras personas que les da por acumular fincas, o caballos, o toros, y a Joaquín Rivero le ha dado por acumular el fruto de su trabajo en obras de arte. Será bueno para la zona metropolitana». Para Pacheco este museo será «genial» para el desarrollo económico y turístico de la provincia.

Por su parte, la primera edil de la ciudad, Pilar Sánchez, mostró en nombre del pueblo de Jerez su «agradecimiento» a la familia Rivero. Para Sánchez, los Rivero «nos están ofreciendo una colección de pinturas permanente y continua que va a estar abierta para que los jerezanos y los muchos visitantes que vienen a nuestra ciudad puedan disfrutar de ella».

Según la alcadesa de Jerez, «dice mucho que un empresario de éxito como Joaquín Rivero haya dedicado parte de los beneficios de su empresa a reunir está colección tan importante de la pintura española», añadiendo que «lo más importante de todo es que de ese trabajo que ha venido haciendo la familia Rivero se beneficie la ciudad de Jerez».

Grandes maestros

En definitiva, el objetivo de la muestra es ilustrar la realidad de la pintura española a lo largo de su historia, así como la de autores de la talla de Zurbarán, Velázquez, Hiepes, Labrador, Valdés, Leal, Goya, Maella, Lucas Villamil, Carlos de Haes, Madrazo, Astorga o Nicolás Borrás.

La colección Rivero se inició durante los años 80 y desde entonces Joaquín Rivero ha ido reuniendo obras de los grandes movimientos artísticos españoles como el gótico y su versión hispano-flamenca, el renacimiento tardío y la peculiar adaptación del influjo italiano que realizaron los autores españoles, el desarrollo de las naturalezas muertas que dentro del nuevo naturalismo recoge autores de la talla universal de Comprobín, Hiepes o Zurbarán.

El barroco español, así como el siglo XVIII, siglo de Goya, y el paso a la pintura moderna del siglo XIX. Este último, plagado de movimientos artísticos coetáneos, pero realmente divergentes entre sí, como son el romanticismo de Alenza y Eugenio Lucas, la nueva visión paisajística de Haes, el taubleatin con Domingo Marqués y el costumbrismo del que hacen fantásticas y personalísimas muestras Gonzalo Bilbao, Villegas o Fortuny. Todos ellos representados en la colección.

Pero sin duda, el trabajo de campo ha sido el más difícil. Una nave de bodega, la llamada Tradición, que después de una laboriosa tarea de transformación, acondicionamiento e inversión será capaz de albergar tan brillante colección.