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El faro de Yalta desencadena otra crisis entre Rusia y Ucrania

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Apenas han pasado unos días desde que los presidentes de Rusia y Ucrania, Vladímir Putin y Víctor Yúshenko, hicieran las paces, tras la guerra del gas, cuando un nuevo incidente amenaza con desencadenar otra crisis entre los dos países. El pasado viernes, funcionarios ucranianos del Servicio Meteorológico forzaron las cerraduras y se apoderaron de un faro, utilizado hasta ese momento por militares rusos de la Flota del Mar Negro, en el puerto de Yalta (Crimea), en donde se reunieron Churchill, Roosevelt y Stalin en 1945. Ayer, la Armada rusa advirtió que, si se repiten acciones similares por parte de Ucrania, se empleará la fuerza sin contemplaciones.

El capitán Igor Digalo, portavoz de la Armada rusa, afirmó ayer que «nuestra Fuerza Naval no permitirá que se vuelvan a producir asaltos o penetraciones en más instalaciones del servicio hidrográfico de la Flota del Mar Negro». Para ello, señaló Digalo, «se ha reforzado el número de efectivos para defender los recintos». El portavoz militar ruso reiteró además que Ucrania debe devolver el faro de Yalta.

El Ministerio de Exteriores ucraniano ha anunciado que, de aquí a final de mes, Ucrania se propone recuperar todos los edificios del Servicio de Navegación Hidrográfico emplazados en Crimea. El titular de ese ministerio, Borís Tarasiuk, declaró el sábado que «Rusia ha mantenido en su poder esas instalaciones de forma ilegal». Según el jefe de la diplomacia ucraniana, el tratado que Moscú y Kiev firmaron tras la desintegración de la URSS, que regula la utilización de la base naval de Sebastopol por parte de Rusia, «no dice ni una sola palabra sobre los faros u otras instalaciones hidrográficas».