DRAMA. Una madre y su hija llorando abandonan el colegio. /AP
MUNDO

Dan por muerto cerebral al colegial que se enfrentó a la Policía con una pistola de perdigones en EE UU

«Espero morir hoy pues realmente no me gusta mi vida», le comentó a un amigo

Actualizado:

El adolescente de 15 años Christopher Penley, disparado por la Policía en su colegio mientras blandía un revólver de perdigones, está clínicamente muerto, a pesar de lo cual los médicos lo mantenían vivo artificialmente con el objetivo de donar sus órganos, según informó el abogado de la familia.

El abogado de la familia, Mark Nation, indicó que se espera que el joven muera en las próximas horas. «Sus órganos están en el proceso de ser extraídos», le dijo Nation a los reporteros reunidos afuera del hospital. Anteriormente, Kelly Swofford, vecina y portavoz de los Penley, dijo que la familia estaba «devastada, totalmente devastada».

Penley fue acusado de blandir un revólver de perdigones en un aula del colegio Milwee de Orlando el viernes y apuntar a otros estudiantes antes de obligar a uno a entrar en un armario. Posteriormente, fue perseguido por agentes y miembros de un equipo de elite hasta el baño del colegio donde, según las autoridades, apuntó con su revólver a uno de sus perseguidores. La Policía dijo que creía que el revólver era una Beretta calibre nueve milímetros. Sólo supo que era de perdigones tras el tiroteo.

«Todos en esta urbanización se sienten realmente indignados», dijo Paul Cavallini, quien vive frente a la casa de los Penley. «El era un chico tranquilo, cortés. Era un adolescente normal». Sin embargo, amigos e investigadores dijeron que también tenía problemas emocionales y que era intimidado en la escuela. Añadieron que ese día fue al colegio esperando morir.

Patrick Lafferty, un vecino de 15 años de edad que conocía a Penley desde hacía unos seis años, dijo que no le asombró lo ocurrido. Indicó que Penley era un solitario que «en docenas de ocasiones me comentó que quería suicidarse».

Swofford dijo que el adolescente se escapó de su hogar en varias ocasiones. Su hijo de 11 años, Jeffery Swofford, indicó que Penley le informó que había planeado algo. «El dijo 'Espero morir hoy pues realmente no me gusta mi vida'», declaró Jeffery Swofford.