Los zapatitos del Niño

El Divino Niño, que Guasón le llaman por cómo se ríe en su gloria ante Sevilla

Antonio Burgos
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Había en Sevilla una sabia y prudente mujer, de la que algunos todavía recuerdan la inteligencia de su sonrisa, que fue la primera zapatera que tuvo la ciudad, pues abrió comercio de chicarrería y con empeño sólo superado por su esfuerzo ganó fama, y labró considerada, larga y principal clientela para su establecimiento, que puso en la calle que llaman de Gradas. Allí su seriedad y tesón, de nación castellana, hicieron que pronto, y nunca mejor empleadas las palabras del viejo dicho, encontraran las madres sevillanas la horma de su zapato. Que coches con corona a la puerta de su zapatería llegaban, de donde bajaban rubios niños de mirada azul; y no para ellos su sonrisa era más generosa que

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