Volver a empezar

El domingo, por fin, los andaluces se levantaron antes de la siesta

Felix Machuca
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Cuando nadie daba nada por nosotros, cuando ante toda España éramos los últimos de la fila, los miserables clientes de un régimen eterno, los sí bwana del que estuviera en San Telmo, los mejores del conservatorio en la asignatura de palmeros, los agradaores del sarao, los expertos en refrescar manzanilla, yonquis y gitanos, clientes de la sopa boba, ciudadanos de segunda, subordinados de la voz de su amo; cuando para toda España éramos todo esto y más, como para el norte de Italia los «terrú» napolitanos, vamos y rompemos las cadenas de nuestra propia inercia. Las cadenas que más atan. Las cadenas que más esclavizan. Y yendo contra la inercia de casi cuarenta años, los andaluces, una parte mayoritaria de

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