La tribu

Tristes armas

Lo ideal sería no tener que cerrar la puerta de la calle -como hacíamos antes- ni para dormir en el zaguán, en el verano

Antonio García Barbeito
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VIENE hoy Hernández, como ya vino otras veces, hablando de armas. En verso, su natural. Y viene, cansado de guerra, cansado de odios, cansado de hombres enfrentados: «Tristes guerras, / si no es amor la empresa. / Tristes. Tristes. / Tristes armas, / si no son las palabras. / Tristes. Tristes. / Tristes hombres, / si no mueren de amores. / Tristes. Tristes.» Qué cierto, el verso de este Miguel tan joven y ya despierto al horror, a la cruda realidad de todo lo que supone un enfrentamiento. «Tristes armas, / si no son las palabras.»

Tenemos en las tertulias un debate inesperado, las armas. Quizá todo haya venido por el juicio a ese policía que defendió su vida, dentro

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