El trianero que vendía la sombra

Sevilla ha pasado del «Leopoldo, échame el toldo» a la modernidad de «Currito, dale al botoncito»

Antonio Burgos
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Su oficio lo escuchamos mil veces por la radio, en la voz de Marifé. De Triana, naturalmente: «La sombra, la sombra vendo,/¿quién me la quiere comprar?». Nos enteramos después que se la había comprado primero Leopoldo, «échame el toldo», pero que pasó a la modernidad con Currito, «dale al botoncito». Hablo de don José Manuel Campos López, dueño de Toldos Quitasol, que se ha ido definitivamente a la Luz, a la Luz de Triana que irradia la cara de su Esperanza en la capilla de los Marineros, de cuya hermandad fue hermano mayor de 1997 al año 2000, el de la tristemente famosa Madrugada de las Carreritas, que le cogió con su vara dorada y su antifaz de terciopelo verde

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