La sombra de Caín

Vaya donde vaya, al terrorista arrepentido le perseguirá el estigma de un crimen por que no ha pagado bastante castigo

Ignacio Camacho
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De todos los etarras acogidos a la presunta reinserción de la llamada «vía Nanclares», Rafael Caride Simón parece uno de los más sinceros. En gente como Urrusolo, Txelis o la Trigresa, el alejamiento de la banda sugiere más pragmatismo, cansancio o pura táctica que arrepentimiento, pero los expertos penitenciarios y hasta algunas de las víctimas a las que el terrorista gallego ha pedido perdón en persona aseguran que su retractación obedece a un impulso auténtico. Lo único constatable es que la ETA lo expulsó tiempo atrás de su colectivo de presos. También que ha cumplido condena, veintiséis años de los casi ochocientos que le cayeron: a poco más de uno por muerto. La proporción es desoladoramente barata pero corresponde al

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