El recuadro

Riapitá para Carlitos Fernández

Tenía el secreto de parar el tiempo, como los buenos toreros. Ayer se nos volvió a morir, con él, doña Concha Piquer

Antonio Burgos
Actualizado:

De haber vivido todavía El Pali, el que empernacado en su silla esperaba ante la puerta de su casa que pasara muerto un amigo, el Cristo de los Estudiantes, habría oído ayer aquella triste campanita de los muertos que en babuchas de paño y batín de franela escuchaba por las mañanas en su casa de la calle Aduana desde la espadaña del Hospital de la Caridad, como al atardecer oía la pajarería de los árboles del jardincito de la casa de los Ybarra Gamero-Cívico que chorreaban primavera por fuera de su tapia. Yo, ayer, no oí esa campanita del Pali, sino la de los mensajes que te llegan al teléfono móvil y que, como muchas veces ocurre en esta Sevilla

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos