EL RECUADRO

Plasma y plasta

Sánchez, en vez de salir por el plasma, nos echa a la plasta de la vicepresidenta Carmen Calvo

Antonio Burgos
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A mí que me registren, pero acusaban al registrador de la Propiedad de Santa Pola de que sólo salía en el plasma para dar la cara. Cuando la daba, pues siempre andaba de perfil. Y así terminó. Por no querer dar la cara con valentía ante lo que sus votantes querían que la diese, verbigracia el golpe de Estado separatista catalán. Pero este guapito de cara y porreta de dedos que lo ha sustituido y que está en La Moncloa para que Chis Torra le eche la mano por el hombro, como amiguetes como burros del cole en el recreo, no le anda a la zaga en el plasma. Ni plasma siquiera. Sánchez, en vez de salir por el plasma, nos echa a la plasta. A la plasta de la vicepresidenta Carmen Calvo, que aunque habla andaluz y debería tener la expresividad de su paisano don Juan Valera o al menos la capacidad de comunicación de otro egabrense, el periodista deportivo Manolo Lama, es lo menos que se despacha en capacidad de comunicación. Con decir que Carmen Calvo es más parca en explicaciones que la ministra portavoz que porta tan poquita voz... Plasta total. La explicación de la entrevista de Sánchez con Chis Torra fue todo un ejemplo de querer expresar cómo parecía que habían ganado los buenos, cuando fueron los malos los que se salieron con la suya.

Así que no sé a qué viene criticar al registrador de la Propiedad de Santa Pola por el plasma, cuando el presidente guapito de cara lleva 38 días, 38, sin dar una sola rueda de Prensa en España. Nada más que rompe a hablar en el extranjero. Quizá sería la solución montar a la Prensa en el avión privado oficial de las gafas de sol, irse «fuera de nuestras fronteras» (como dicen en los boletines informativos horarios de la radio) y largar allí la fiesta que aquí queda inédita. Porque si quiere que nos enteremos por las explicaciones de la ministra portavoz o la vicepresidenta Calvo, vamos dados.

No ha explicado Sánchez todavía si su prisa en pagar las hipotecas pendientes por los apoyos separatistas y populistas a su moción de censura es porque no quiere ver en La Moncloa ni a un solo cobrador del frac. O si se ha acordado de aquella vieja práctica comercial del «2% de descuento por pronto pago». Chis Torra no fue de cobrador del frac. Al revés, fue provocando con el lazo amarillo y Sánchez el que hizo de Pagador del Frac con los separatistas catalanes. A los que les prometió cuanto le pidieron. Y dos huevos duros. Dicen los que lo explican en plan plasta que sí, que hubo la delgada línea roja de la Constitución. Pero muy delgada. Delgadísima. Y sin el menor entusiasmo, que es lo más descorazonador de los tiempos que nos esperan y las desgracias que se avecinan, vecina. Dice Chis Torra que se fastidie el coronel, que él no come rancho: que no piensan invitar al Rey a la conmemoración del primer aniversario de la masacre yijadista de las Ramblas y Cambrils. Y no es Sánchez para decir que Don Felipe VI, sin que lo inviten, puede ir a la parte del Reino de España que le salga de la Corona. Si así defendió al Rey, ¿cómo a la unidad de España, con tanta oferta de dialogo, negociaciones, concesiones y paños calientes de «reconstruir lo destruido», como si por Cataluña hubiera pasado un huracán tropical como por Puerto Rico, y nunca hubiera existido un golpe de Estado que ahora va a resultar, verán, que lo dio el PP, Rajoy en persona?

Y encima, están los golpistas separatistas descontentos, porque Chis Torra no logró salir de La Moncloa con un calendario para la autodeterminación. ¡Haberle dado un calendario de propaganda de «Casa Sánchez, pucheros y comida casera», hombre! O el Calendario Pirelli. O el Almanaque Zaragozano. O aquel almanaque tan bonito de la Unión Española de Explosivos con perdices y liebres que había en todas las tabernas de pueblo de España. ¿Será por calendarios?

Antonio BurgosAntonio BurgosArticulista de OpiniónAntonio Burgos