Un malagueño en la Junta

El achantamiento contra el grito. Ese es el éxito de nuestro fracaso

Felix Machuca
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Me da la sensación de que nuestros primos los fenicios, al oriente andaluz, antes que populares, socialistas, naranjitos o podemitas son boquerones, en vinagre o en adobo, pero boquerones de la cabeza a los pies. Después tendrán el carné que sea, el del Madrid o el del Málaga, equipo hermano que lamento una barbaridad que siga otro año jugando con el Albacete, pero la realidad es esa: antes que nada son boquerones, de ellos mismos, de su misma mismidad. En eso radica su emergente situación en la geopolítica andaluza. Han sabido convertir el grito, como Munch, en una obra de arte. Y el agravio, real o inventado, en un arma cargada de mucho presente. No es fortuito que, apelando a

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