#Magia

Daniel Ruiz
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EN 2009, cuando la crisis había empezado a devorarnos y los niveles de piratería combustionaban a la misma temperatura que la prima de riesgo, a unos amigos míos se les ocurrió emprender el negocio más disparatado que podía plantearse en aquellos momentos: abrir un videoclub. Resultaba descabellado, pero ellos se embarcaron con una ilusión radiante, verdaderamente contagiosa. Todo estaba en contra, pero escuchándolos uno sólo podía acabar pensando: ¿y por qué no?

La ilusión es probablemente el valor más poco fiable y en muchos casos más peligroso al que uno puede enfrentarse. Pero sin él, y sin la cuota de riesgo e inocencia que contiene, todos estaríamos un poco muertos. Necesitamos ilusionarnos para vivir, como necesitamos aire para respirar. Milagros

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