Gines, un pueblo fantasma

El pueblo es hoy un pañuelo de silencio y de lágrimas escondidas

Felix Machuca
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Ayer salieron camino de las arenas para verle a la Virgen su cara morena, cantando y bailando desde la plaza a La Mogaba, que es la última frontera que tiene el indeciso para decidir si se queda o se lía la manta a la cabeza para irse, con lo puesto, con lo que lleva encima, camino de Bormujos oliendo los aires de Lopa. No son muchos los que se escapan. Pero los hay. Los que por fuerza mayor se quedan en Gines no soportan tan desgarrador amanecer, cuando los cohetes despiertan a los romeros y el aire huele a pueblo, a pan nuevo, a espliego en las calles y a moñiga de buey. Hay ginenses que para no comerse la

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