El espíritu de los tiempos

Lo que de verdad impresiona de Moneo es la gallardía con que mantiene enarbolado el pabellón de sus propias ideas

Javier Rubio
Actualizado:

La mirada de Rafael Moneo es como su arquitectura: honesta y límpida. Pero a menudo cierra los ojos y se mantiene un tiempo sin articular palabra mientras cavila la respuesta. Moneo es lo más opuesto al «star system» de la arquitectura mundial que pugna por la grandilocuencia de las formas impactantes, aisladas del contexto en que se emplazan los edificios como iconos tan ampulosos como vacíos. Es el «bigness» como acertó a etiquetar Rem Koolhaas: la persecución de un gigantismo formal de los edificios alejado no ya de la función, esa permanente obsesión que constreñía la obra del Movimiento Moderno, sino de la misma racionalidad. Ese viaje -¿a ninguna parte?- guiado únicamente por el «pragmatismo más radical» y deslumbrado por

Javier RubioJavier RubioRedactor jefeJavier Rubio