Esencia y estadio

Ni fue único, ni será olímpico, ni es estadio. El de la Cartuja es la cancha de las tres mentiras

Javier Rubio
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Una vez que la fastuosa plusmarca de Michael Johnson desapareció de la tabla de registros más veloces en aquel 400 ciertamente asombroso, el nombre de Sevilla se borró de la memoria del atletismo mundial. Así de caducos son los progresos humanos. Pero el día, diecisiete años después, que los 43,18 segundos se vieron rebajados por el surafricano Wayde van Niekerk, los Mundiales de Atletismo de Sevilla 99 pasaron a ser arqueología del deporte y como tal empezaron a ser considerados. Quizá por ello, el recinto donde se fraguó esa gesta deportiva, el estadio, ha iniciado su propio camino hacia la ruina y el abandono como nos ilustraba la portada del periódico de este domingo y el oportuno reportaje ad hoc.

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