Dios en la calle...

Mañana, cuando amanezca, si quieres verme, búscame en el Corpus de alguna tribu…

Antonio García Barbeito
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Te atraía, y te resultaba misterioso a un tiempo, aquel Dios de jueves festivo que sabías que andaba por las calles del pueblo, aunque nadie lo viera, digo su imagen. Tú estabas hecho a verlo de Nazareno, con la cruz, y a verlo crucificado, pero no a tener que imaginarlo, y era ahí, en esa «ausente presencia», donde Dios te resultaba más apasionante, más atrayente, más Dios. Y andaba por la calle, sí, allá arriba, en la custodia, aunque tú a Dios lo veías en muchos sitios esa mañana. Lo veías y lo sentías, y lo oías.

Cerrabas la noche, que echaba muy tarde las cortinas del atardecer, y sabías que había por las casas un trajín de macetas, de

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