Comida

Un lujo eran los dulces caseros cuando llegaban las Pascuas de la Navidad o la Cuaresma

Antonio García Barbeito
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La comida por antonomasia era el cocido, por eso, cuando el niño llegaba a su casa, si acaso el olor no lo había dejado claro y le preguntaba a su madre qué había de comer, ésta le respondía: «Comida». Tan así era que las mujeres decían «voy a poner unas papas con carne», «unos tomates con huevo», «un potaje de garbanzos»…, pero si se trataba del cocido —el de la pringá con carne, morcilla y tocino—, se limitaban a decir «comida». Cualquiera podía imaginar hasta qué punto el cocido fue alimento diario o casi diario de la tribu, y así de día como de noche. De modo que la mesa, entonces, tenía muy pocas novedades y menos estrenos, y si

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