El arte de meter la pata

Alberto García Reyes
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Un museo es un templo. Un espacio espiritual. Ante una obra de arte se baja la voz. Porque el arte, en la medida que nos mejora, nos achica. Por eso en una pinacoteca no se pueden celebrar actos frívolos, como en una iglesia no se puede jugar al póker. Los grandes museos del mundo acogen cenas benéficas organizadas por empresas que abonan cantidades muy generosas para el mantenimiento de la propia institución cultural. Pero lo que ha hecho la Consejería de Cultura en el Museo de Bellas Artes de Sevilla ha sido una barbaridad en la principal acepción de la palabra: dicho o hecho necio o temerario. No se puede ceder gratuitamente la segunda pinacoteca de España, de la que

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