Allá arriba

Hay aros por los que unono pasa, aunque se quede sin comer

Antonio García Barbeito
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Por mucho poder que tengan, por mucha influencia que ejerzan, por mucho dinero que ganen, por muy seguro que tengan el pan -caro-, no apetezco estar allá arriba, no sé si es porque soy delicado de estómago o porque me dan asco las arcadas, si porque temo a los cólicos o porque temo a los estreñimientos. No sólo no lo apetezco, es que lo rechazo. Hay que tener unas tragaderas de ballena y unas tripas de camión-hormigonera, para digerir tantas cosas. Hay aros por los que uno no pasa, aunque se quede sin comer. Y hay funciones que uno no haría, aunque lo llevaran en trono de oro. La política, sálvese el que pueda, un asco. No hay más que

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