Aguja de oro para el maestro Ávila

Guardaré ese traje de franela que me hizo Fernando Ávila como su casi postrera obra de arte que es

Antonio Burgos
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Entrabas en su sastrería de la calle Sauceda, a pocos metros del bullicio de San Eloy, y era como si llegaras a otro tiempo y a otra ciudad. A Londres mismo, a uno de los talleres de los bajos de Saville Road, donde el arte sartorial tiene su templo. Y con su sonrisa, en mangas de camisa como es norma en el Real Cuerpo de Maestros Alfayates de Sevilla, te recibía Fernando Rodríguez Ávila con el amarillo metro al cuello como Toisón de Oro de los sastres que es. Fernando Ávila estaba con todo derecho en el Club de Sastres, como la Real Maestranza de los alfayates de España. Ávila era artista más que artesano de la aguja y del

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