Abelardo Linares

Cuando Cernuda escribía para un lector futuro, aquel lector resultó ser Abelardo Linares

Fernando Iwasaki
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La Federación de Gremios de Editores ha decidido premiar al poeta, librero y editor sevillano Abelardo Linares en la próxima edición del Liber 2018, y esta distinción nos permite insistir —una vez más— en la importancia de una personalidad clave de la literatura y la cultura española contemporáneas, quien desde Sevilla ha rescatado, conservado y dado a conocer títulos, autores, revistas y movimientos que hoy son imprescindibles.

Abelardo Linares fue quien rescató la obra y figura de Manuel Chaves Nogales, olvidado y preterido durante décadas. De hecho, la primera edición española de «A sangre y fuego» —publicada por la Fundación Luis Cernuda en 1993— se hizo a partir del ejemplar de la primera edición chilena de 1937 que poseía Abelardo Linares en su biblioteca personal, tal como lo confesó Andrés Trapiello en el prólogo de «Las armas y las letras» (1994), porque Abelardo también compartió con Trapiello aquel tesoro que casi nadie conocía en España. De hecho, gracias a su clarividencia como editor pronto disfrutaremos de nuevos libros de crónicas y artículos inéditos de Chaves Nogales, espigados de las colecciones de revistas que Linares ha adquirido por países hispanoamericanos.

Por otro lado, Abelardo también es el artífice del rescate y conocimiento de la obra de Clara Campoamor, pues desde que publicó por primera vez en español «La revolución española vista por una republicana» (2005), la memoria de Campoamor ha sido reivindicada por toda España en forma de premios, monumentos, plataformas y calles, entre otros memoriales. ¿Si era tan importante por qué nadie había celebrado antes la figura de Clara Campoamor? Porque no se había producido el rescate de su obra y figura, empeño asumido por Abelardo Linares.

Podría seguir enumerando títulos y autores cuyo prestigio e influencia están ligados al trabajo editorial de Abelardo Linares —pienso en Francisco Brines, Vicente Núñez, Carlos Morla Lynch, Felipe Benítez Reyes, etc.—, pero la lista sobrepasaría con largueza el breve espacio de la presente columna, porque únicamente su fastuosa Biblioteca del Exilio justificaría por sí sola el homenaje que recibirá en el Liber 2018. El caso es que Sevilla atesora patrimonios singulares y exquisitos como los documentos del Archivo General de Indias y la Biblioteca Colombina, pero a esos nombres habría que sumar la biblioteca personal de Abelardo Linares y los fondos de su célebre librería de viejo, porque Renacimiento es la más grande y sofisticada del planeta en lengua española.

En realidad, las editoriales (Ulises, Renacimiento y Espuela de Plata) y la librería de viejo de Abelardo Linares vienen a ser la última reverberación del ultraísmo, las vanguardias y la Generación del 27, fanales que iluminaron España desde Sevilla y que Abelardo fue capaz de mantener encendidos reeditando revistas como «Grecia» y «Mediodía» o rescatando autores como Chaves Nogales y Cansinos-Assens. Cuando Cernuda escribía para un lector futuro, aquel lector resultó ser Abelardo.

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