El Apunte

El viejo contrabando

La entrada de tabaco ilegal en la provincia es casi una tradición pero sus efectos perniciosos crecen y evolucionan

Actualizado:

La proximidad de Gibraltar y la presencia de puertos como el de Algeciras, puerta de mercancías del sur de Europa, han favorecido desde hace décadas la entrada de tabaco ilegal en la provincia. Sin embargo, lo que ha sido siempre un trapicheo doméstico para sacar un pequeño sustento se ha convertido en los últimos tiempos en una práctica a gran escala, incluso en una seria amenaza para la seguridad pública. A este negocio no han dejado de llegar novedades y evoluciones que mantienen en jaque a los estancos gaditanos. Por poner un ejemplo reciente, una de ellas es el mercado chino. A tabaco que elude los impuestos según la costumbre de hace muchos años, se suman las falsificaciones de tabaco rubio que vienen de oriente a un precio más barato y que se cuelan en la península, sobre todo, por Algeciras, Canarias, Valencia y Barcelona.

La Guardia Civil ha redoblado sus esfuerzos para combatir este fraude, que escapa de las redes fiscales de la Agencia Tributaria. Desde la primera década del siglo, cada año Hacienda deja de ingresar más de cien millones de euros por el tráfico ilegal de tabaco. Pero, el problema es ahora más grave si cabe que hace unos años. La venta clandestina se hacía hasta ahora a través del boca a boca, es decir, un conocido viajaba a Gibraltar y venía cargado con cartones para vender. Este era el negocio a pequeña escala para sacar un sobresueldo y llegar a final de mes. Sin embargo, la situación ha cambiado en los últimos años.

El tráfico de tabaco se ha extendido y su repercusión en el mercado es mayor. Los estanqueros y los propios fabricantes reconocen que el 35% del tabaco que se consume en la provincia ha llegado a proceder del mercado ilegal. Los últimos datos revelan que las dificultades económicas por las que atraviesan miles de familias gaditanas ha llevado a reparar en esta actividad y es frecuente que el tabaco ilegal se venda ya en algunos bares, bazares y pequeñas tiendas de ultramarinos, como denuncian los estanqueros.

En este sentido, es conveniente la implicación de las policías locales, porque el contrabando, además de un perjuicio económico, en este caso es también un problema de salud.