Las olas superaron los siete metros el pasado viernes, algo insólito en el Golfo de Cádiz desde hace más de veinte años.
OPINIÓN

El tsunami que viene

Mucha de la gente que tiene que tomar decisiones sobre estos desastres no sabe leer un mapa meteorológico

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Viernes 2 de marzo de 2018. Antes de ayer, exactamente. Tres de la tarde. Recibo una llamada de mi hija de doce años alertándome de que en aproximadamente media hora llegaba a Cádiz un tsunami. Todo el mundo lo estaba diciendo a la salida del colegio y si todo el mundo lo estaba diciendo a la salida del colegio es que en media hora llegaba un tsunami. No había el más mínimo resquicio para la duda. Tres mil años de historia engullidos por una gigantesca ola que entraría por La Caleta y arrasaría toda la costa gaditana. Me hizo hasta dudar. Todos los niños de Primero de la ESO. Todos. Y todas, claro. Sin excepción. Sin duda es una buena fuente, no conviene despreciarla, analicé mentalmente. «Corre a casa de la abuela, que vive en un quinto. Allí no hay peligro», estuve a punto de decirle. Sin embargo, logré mantener la calma. Hasta que no te toca vivirla, uno no sabe nunca cómo va a reaccionar en una situación de crisis como esa. Esta vez tuve la suficiente sangre fría para decirle: «Déjate de rollos que el lunes tienes exámen. Ni tsunami ni tsunama. Ponte a estudiar». Y ahí acabó la cosa. Con una marea de considerables dimensiones y olas de récord. Pero nada más. Afortunadamente.

Sin embargo, el temporal que nos ha estado castigando durante estos días es sin duda una buena excusa para recordarnos que el tsunami del que hablaban todos el pasado viernes –en mi época le llamábamos maremoto– antes o después llegará. Los expertos llevan avisándolo ya mucho tiempo, pero no les hacemos caso. Las autoridades, en este caso no precisamente competentes, hacen oídos sordos. Ningún político va a abanderar un asunto que, en el fondo, supone una incomodidad para los ciudadanos. Por estadística nos puede tocar tanto a nosotros como a los nietos de nuestros bisnietos. Pero llegará. Ya se produjo en 1.755 –antes de ayer también, como quien dice– y perdieron la vida más de dos mil personas.

La duda es qué ocurriría si se repitiera hoy día. Desde luego no estamos en absoluto preparados. La población gaditana no tiene la más mínima idea de cómo actuar no ya ante un posible tsunami, sino ante un temporal como ‘Emma’. El viernes, sin más lejos, estaban los paseos marítimos de toda la Bahía como una feria. Decenas de jóvenes y no tan jóvenes haciéndose fotos y vídeos con los móviles, entre risas, pese a que Protección Civil desaconsejaba acercarse a la costa. El presidente del Instituto Español para la Reducción de Desastres, José Antonio Aparicio, no ocultaba su indignación por la falta de información por parte de los ayuntamientos. Y lo dejaba muy claro en una frase: «Mucha de la gente que tiene que tomar decisiones sobre la gestión de estos desastres no sabe leer un mapa meteorológico». Eso no es ninguna broma, desde luego que no.