Teófila

Si las semanas, como los días, tuviesen nombres, la pasada llevaría el de la mujer

Felicidad Rodríguez
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Si las semanas, como los días, tuviesen nombres, la pasada llevaría el de la mujer. El jueves fue el clamor por romper los techos de cristal. El sábado, se despedía de la política municipal la primera, y única, mujer que ha dirigido el Ayuntamiento, Teófila. También, por cierto, la persona responsable de la creación de la primera concejalía de Igualdad y de la Fundación de la Mujer, esa que ha estado más de dos años parada. Se podrá estar o no de acuerdo con la gestión de Teófila. Para gustos, colores y, para posicionamientos políticos, todos los que se nos ocurran que para eso vivimos en un mundo libre. Se podrá aducir, también, que ha cometido errores. Es obvio que los únicos que están exentos de cometerlos son aquellos que no hacen nada. Y no es precisamente éste el caso de Teófila. Una mujer que, todos habrán de reconocer, deja una huella imperecedera en la historia de Cádiz y que, sin duda, ya figura en la lista de los grandes regidores gaditanos. Si, gaditana porque los de aquí, que diría Antonio Burgos, nacen donde les da la gana y que mejor sitio que Cádiz, o Cantabria, para que lo haga un auténtico gaditano. Algún detracto político ha criticado su trabajo, basándose en lo que podría ser hoy Cádiz si Teófila no hubiese dirigido el Consistorio. Pero como las hipótesis hay que demostrarlas, y no parece que ese vaya a ser caso, entremos en los hechos experimentados y demostrables.

Los muy jóvenes, y los que no lo son tanto, que la memoria conforme cumplimos años nos hace malas pasadas, quizá no tengan en la mente como eran aquellos dos Cádiz, tan diferentes y tan aislados entre sí, cuando Teófila toma las riendas del Ayuntamiento. Quizá, y lamento entrar también en hipótesis, sin ella todavía seguirían existiendo. La primera medida, un proyecto de ciudad con visión de futuro y a largo plazo, porque no se podrá decir que Teófila sea una política de cortas miras. La urbanización de los antiguos terrenos de Astilleros, con la recuperación de todo el frente marítimo de la Bahía y esos kilómetros de paseo uniendo Puntales, Loreto, la Barriada de la Paz y Astilleros, junto con la eliminación de las vías del tren que, como una herida, separaba lo que eran casi dos mundos diferentes, eran las primeras actuaciones de un plan de futuro.

También el Puente que, a pesar de todas las críticas, fue una apuesta cuyo alcance podremos comprobar en algunos años. Cuesta trabajo también recordar ahora como era el Pópulo antes de su renovación con el Plan Urban. O el estadio Carranza antes de su renovación; otra apuesta de futuro porque, antes o después, el Cádiz tendrá que llegar a primera para quedarse. La capitalidad cultural iberoamericana, la sede de la Cumbre de Jefes de Estado, la recuperación de la Casa de Iberoamérica, el Centro Reina Sofía, el Teatro del Títere en el antiguo Cómico, el ECCO, el Centro de Arte Flamenco en el mercado de la Merced... Y no menos importante, las políticas sociales sin aspavientos, el pago de luz, agua o alquiler a familias sin recursos, y sin fotógrafos para inmortalizarlo. Alguien podrá decir que quedan cosas por hacer, pero eso será siempre una obviedad. El hecho experimental es que una mujer ha demostrado ser la mejor de los Alcaldes que ha podido tener Cádiz.

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