OPINIÓN

El talón de Aquiles

Varios puntos hacen tambalear la calidad de nuestro carnaval y dependen exclusiva y proporcionalmente del dinero que quiera invertir el Consistorio

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Nuestro carnaval goza de virtudes y defectos en todas sus facetas. En la calle el carrusel de coros tal vez sea la mejor de las virtudes. Las agrupaciones callejeras, el ambiente de las calles y los grupos punteros que callejean, se suman además para hacer grande nuestra fiesta. Pero tenemos varios puntos flacos que hacen tambalear la calidad de nuestro carnaval. La ornamentación de la ciudad, los conciertos, fiestas infantiles y la cabalgata son algunas de estas carencias, las cuales dependen exclusivas y proporcionalmente al dinero que quiera invertir el Consistorio. Si el gobierno municipal decide poner más carne en el asador para ello; ornamentos, carrozas, luces, grupos de animación, orquestas y festejos, serían de mucho más nivel, todo depende