Un simbólico precedente en un momento crucial

El líder socialista prometió ser presidente del Gobierno ante la Constitución y en presencia del Rey Felipe VI

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La toma de posesión de Pedro Sánchez fue la primera despojada de símbolos religiosos. Con todos los apoyos o los rechazos que pueda recibir el gesto, resulta indiscutible que se trata de una actitud novedosa, que no se había dado nunca antes en 40 años de democracia, con seis presidentes anteriores. El líder socialista prometió ser presidente del Gobierno ante la Constitución y en presencia del Rey Felipe VI. Fue el único símbolo en la breve ceremonia en el Palacio de La Zarzuela. No hubo crucifijo ni Biblia, presentes en todas las tomas de posesión, sin ninguna excepción, desde Adolfo Suárez hasta Mariano Rajoy.

Sánchez ha sido el primero en acogerse a las normas que dictó la Casa Real en julio de 2014, un mes después de la proclamación de Felipe VI, que permiten jurar o prometer el cargo con símbolos religiosos o sin ellos, a elección del ciudadano que tome posesión del cargo más alto del poder ejecutivo. El líder socialista, ateo declarado, optó por un acto laico sin reminiscencias católicas. Su único compromiso fue con la Constitución.

El nuevo presidente del Gobierno, traje oscuro y corbata color teja, estaba tenso y no lo podía disimular. A la hora de leer el «prometo por mi conciencia y honor cumplir fielmente con las obligaciones del cargo de presidente del Gobierno, con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado» no posó la mano sobre la Carta Magna de 1978, la colocó sobre la mesa. Una confusión tan anecdótica como disculpable, cosas de los nervios. El caso de los símbolos religiosos, en cambio, tiene más calado. Supone un antes y un después en la vida institucional española.

De su gesto fueron testigos el ya expresidente Mariano Rajoy, el ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, en su calidad de notario mayor del Reino, los presidentes del Congreso, Ana Pastor, Senado, Pío García-Escudero; Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, y Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas. Veremos si es un precedente.