Opinión

Que si quiere bolsa

Lo bueno de tener hijos postmillennial es que soy capaz de resolverlo todo con un meme o un tuit

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Algo bueno de tener hijos ‘postmillennial’ o como demonios se llame esta generación que no concibe la vida sin Instagram, es que, además de tenerme permanentemente escandalizada –soy fácilmente escandalizable, dicho sea de paso–, me permite convivir sin complejos entre dos mundos que nada tienen que ver entre sí. También me ha hecho bilingüe, mire por usted por donde; porque soy capaz de comunicarme con ellos –en plan, lol, crush, salseo, ya sabe– con la misma naturalidad con la que podría comunicarme con mis padres, o con mis congéneres ochenteros, muchos de ellos anclados aún en ‘La Bola de Cristal’. A la generación Z –los nacidos entre 2000 y 2010– les importa bien poco lo que ocurra en el mundo,