OPINIÓN

Un servicio solidario

Los militares trabajan para garantizar la paz y una prueba de esta actividad la desempeña la Armada en el Mediterráneo

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Los militares trabajan por la paz. El almirante Juan Rodríguez Garat, hasta el mes pasado máximo responsable de la Flota en Rota, dejó muy clara la labor del Ejército en estos nuevos tiempos y tumbó con sus declaraciones las tesis podemistas que vinculan a los militares con las guerras. Garat puso como ejemplo las misiones internacionales en las que participa la Armada española y destacó especialmente la operación ‘Sophia’, donde la fragata ‘Numancia’ se encuentra desplegada ahora frente a la costa de Libia en la lucha contra la inmigración ilegal. De hecho, la Armada ha rescatado en los últimos dos años a más de 15.000 personas a la deriva en el Mediterráneo.Se trata de un servicio solidario de nuestra Armada que sirve también para garantizar la seguridad en la zona, como ocurre con la operación ‘Atalanta’, en la costa de Somalia, donde nuestros militares luchan contra la piratería y garantizan con su presencia el tráfico de los mercantes en una de las rutas marítimas más peligrosas del planeta.

Los tiempos cambian y el concepto de ejército, también. La operación ‘Sophia’ es una misión militar de la Unión Europea que, como señala el Ministerio de Defensa, «se trata de un elemento más dentro de la respuesta integral al fenómeno de la migración, que busca abordar no solo su componente físico, sino también la raíz de las causas, incluyendo los conflictos, la pobreza, el cambio climático y la persecución». Con esta operación, la Unión Europea contribuye «a la desarticulación del modelo de negocio que suponen las redes de tráfico de personas en el Mediterráneo central, acometiendo esfuerzos sistemáticos para identificar, capturar y destruir las embarcaciones utilizadas o sospechosas de ser usadas por los traficantes».

Un total de 25 estados miembros participan en la misión aportando personal militar, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Holanda, Polonia, Portugal, Rumanía, España, Suecia y Reino Unido; cuatro aportando personal militar y fondos económicos para el adiestramiento de personal libio, Luxemburgo, Malta, Eslovenia y República Checa y la República Eslovaca aportando fondos económicos. Las Fuerzas Armadas son la institución que más se ha transformado. El Ejército de 1975 no se parecen en nada a las de hoy. Aparte del aumento de número de soldados y las mejoras en armamento, el Ejército es el único colectivo profesional en el que todos sus miembros hablan más de un idioma.