Opinión

Salud urbana

n el siglo de Pericles, allá por el V antes de Cristo, ejerció la medicina en la antigua Grecia Hipócrates

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En el siglo de Pericles, allá por el V antes de Cristo, ejerció la medicina en la antigua Grecia Hipócrates, para muchos el padre de la Medicina. Su Juramento sigue sirviendo de promesa y compromiso para los que se inician en el arte de sanar. Sus discípulos orientaban sus pesquisas para hacer una correcta historia clínica y averiguar el origen de los males. Hacían tres preguntas ¿Qué le pasa?, ¿Desde cuándo? Y ¿A qué lo atribuye?. Durante el siglo XVII el médico italiano Bernardino Ramazzini añadió una cuarta pregunta ¿En qué trabaja?.

Desde ahora hay que preguntar ¿Dónde vive?. Los datos publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística ponen de manifiesto que el código postal importa mucho en nuestra esperanza de vida. De las doce ciudades de nuestro país con peor esperanza de vida seis son de la provincia de Cádiz. La Línea de la Concepción es el único municipio español con una media de fallecimiento entre sus habitantes inferior a los 80 años. Cádiz es la capital de provincia que sale peor parada con 80,6 años de esperanza de vida, cinco menos que Madrid. Este estudio correlaciona directamente la esperanza de vida con la tasa de paro y la renta media anual.

La salud de nuestras ciudades conforma la salud y la esperanza de vida de sus habitantes. En Cádiz, después de largos años de polémica, se ha puesto en funcionamiento el primer trozo de ‘carril bici’. Esta infraestructura, tan criticada por unos y tan ansiada por otros, puede suponer un salto cualitativo en la promoción del ejercicio físico y el compromiso medioambiental. Preguntas que parecen no venir al caso pueden conformar nuestra salud. ¿Cuántas fruterías hay en su barrio?. ¿A qué distancia se encuentra el primer estanco?.¿Dispone su barrio de un mercado tradicional cercano’. ¿Existe algún centro cultural y de ocio próximo’. ¿Desde su ventana ve alguna zona verde?

Los progresos en la esfera de la salud no sólo dependen del fortalecimiento de los sistemas sanitarios, sino también de una planificación urbana adecuada. El cómo diseñamos nuestras ciudades y a qué dedicamos prioridades en los espacios comunes y zonas de servicio van a conformar la salud de sus habitantes. Cada una de las iniciativas que implantamos en nuestros barrios o que modifican nuestros espacios o las novedades de los planes urbanísticos tienen un impacto en nuestra salud y en nuestras vidas, determinadas funciones que conforman los lugares comunes pueden convertir a nuestro entorno en potencial de relaciones humanas, de compromiso con el medio ambiente, de consumo saludable. Por el contrario concebir esos espacios como elementos de productividad económica y generadores de negocios con pingües beneficios a corto plazo cercenan el concepto humano de una ciudad. Estamos asistiendo a un fenómeno nuevo pero que puede hacer cambiar el modelo de ciudad que todos deseamos. Antes un hotel era un establecimiento capaz de alojar con comodidad a huéspedes y viajeros. Ahora los apartamentos y pisos turísticos son viviendas más o menos confortables a las que se le quiere dar el marchamo de alojamiento fugaz. Las franquicias se cargaron el comercio tradicional de nuestras ciudades, esta nueva forma de alojarse puede acabar con la humanidad de los centros de nuestras ciudades.