Recuerdos del cementerio

Cada pocos meses, un paso en el conflicto de los bebés robados devuelve el retraso que acumula San José

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Los protagonistas, con muchos motivos, calificaron el momento como histórico. La emoción respaldó entonces sus palabras y pudieron verse lágrimas, abrazos y ovaciones. Fue hace un año y medio. El Cementerio de San José de Cádiz quedaba oficialmente clausurado. Era oficialmente historia. Con el intocable respeto a los miles de gaditanos que tienen allí parte de su memoria, cabía añadir que al carácter especial y emocional también pudo añadirse uno ilustrativo. La gestión de este espacio –sagrado para unos, simbólico e inolvidable para todos– era un ejemplo de la lentitud con la que se mueve la ciudad, a la que le han condenado todas las instituciones. Hace 26 años que fue acordado el final de los enterramientos. Es cierto que las prisas nunca fueron necesarias en un trámite tan delicado y vulnerable como el cierre de un cementerio. Cada paso debía darse con exactitud y consideración. Pero entre la chapuza atropellada y un cuarto de siglo seguro que había algún punto medio. Las exhumaciones y las investigaciones que reclamaban con justicia los familiares de víctimas de la represión franquista o del colectivo de ‘bebés robados’ debieron ser atendidas de forma más ágil. La solidaridad y la comprensión también se pueden muestran con diligencia.

Ahora faltan unos años para resolver sus legítimas reivindicaciones –como ha podido comprobarse tras la última denuncia por una tumba vacía– y sólo entonces podrá la ciudad recuperar el espacio que se le prometió en 1992, hace 26 años: una zona verde, frente al mar, que sirva de pulmón a varios de los barrios más ahogados de Extramuros. El Cementerio Mancomunado de la Bahía fue, en la práctica, el único resultado práctico de la efímera unión administrativa de todos los municipios de la comarca. Lleva funcionando todo el siglo, dio el relevo y aún así no se ha producido aún la transformación en el de San José.

Aunque los responsables de la administración autonómica y local se felicitan cada poco tiempo por una investigación justa y legítima, esta gestión demuestra la lentitud y la incapacidad de la que han hecho gala ellos y todos sus antecesores. Al margen de la emoción y de la dignidad de los fallecidos y del recuerdo personal, que siempre debe salvaguardarse por encima de todo, el beneficio que para la comunidad debía tener este proyecto lleva muchos años de retraso.