José María González 'Kichi', alcalde de Cádiz, y la concejala de Asuntos Sociales, Ana Fernández
OPINIÓN

Racista lo será usted

Utilizar el ataque personal para justificar tu incompetencia es pasar de castaño a oscuro

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Cantaba el alcalde de Cádiz en la noche electoral de mayo de 2015, sabiéndose ya ganador virtual, aquel pasodoble de su comparsa ‘Si yo fuera el alcalde de Cádiz’. Muy bonito todo. Pelos como escarpias. Hoy, más de tres años después, si yo fuera el presidente de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz le cantaría a su concejala de Asuntos Sociales, bien alto y bien clarito: «¡Ana Fernández, racista lo será usted!». La última polémica creada por el pintoresco equipo de Gobierno del Ayuntamiento gaditano ya pasa de castaño a oscuro, pues además de no hacer bien su trabajo, utilizan el más bajuno ataque personal para justificarse.

El asunto es bien sencillo. Oleada de inmigrantes. El Ayuntamiento de Cádiz se ofrece a acoger a un número indeterminado de ellos. Decide que sea en el Centro Náutico Elcano. La ley dice que muy bien, que se puede hacer, pero que es necesario un trámite para cambiar el uso por el que la Autoridad Portuaria cedió en su día ese terreno a la ciudad, que es un uso deportivo. Su presidente, José Luis Blanco, se lo advierte hace más de año y medio. Ni caso. Podemos va a su bola. «Oiga», le recuerda la APBC. «Que muy bien, que acoja a tantas personas como sea necesario, pero acuérdese de que tiene que firmarme este papel». Es lo que tiene un sistema como el nuestro. La burocracia. Un rollo, pero necesaria. Podemos, recuerden, es antisistema. «Sí, sí, ya firmaremos el papelito, con sus copias rosa, blanca y amarilla». Hasta hoy. Que llega la sanción. Una multa mínima, testimonial, que además la Autoridad Portuaria ya ha dicho que destinará a fines benéficos. Para que no haya malentendidos. Y llegados a este punto, oh sorpresa, Podemos tira las patas por alto. No dos militantes cualquiera. No. Dos concejales pagados por todos como Ana Fernández y Adrián Martínez de Pinillos. «Racistas institucionales», «no tienen empatía hacia las personas desfavorecidas», «sólo quieren recaudar a costa de la gente que viene a buscarse un futuro mejor»... la retahíla habitual. Y ya, como candidata al premio a mejor letra del Carnaval de este año, rematan: «El PSOE apuñala ese sentimiento humanitario del Estado y abandona su sensibilidad y conciencia social para mirar por sí mismo». La vieja historia del difama que algo queda en un nuevo intento de tapar su nula capacidad de gestión enmierdando a los demás.

Y lo peor es que hay muchos que les compran la moto. Y pensarán que realmente José Luis Blanco es un racista. Que quiere hacer negocio a costa de los inmigrantes. Racista, le llaman. Uno de los peores insultos posibles. Y se quedan tan anchos. Y de paso, claro, desvian la atención. Porque el origen de todo esto es que en Cádiz hay más sitios donde acoger a todo aquel que lo necesite. No tiene que ser en unas instalaciones destinadas a los niños de la ciudad. Pero para encontrar buenas soluciones a los problemas hay que tener capacidad de gestión, imaginación, ser resolutivo. Cualidades todas ellas de las que carecen. Por supuesto que hay que ayudar a los inmigrantes. Faltaría más. Y también quieren alojar allí a personas sin techo. ¿Para qué están entonces los albergues municipales, por ejemplo? Disculpen, sin duda yo soy también un racista. Y usted, si lo ha pensado.