LA VOZ

Al puerto en bicicleta

El paso de derribar, siquiera parcialmente, la verja del muelle va a darlo el carril bici

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Finalmente será de forma indirecta. Casi como una casualidad. La luz verde para el carril bici dentro del recinto portuario permitirá modificar y eliminar –parcialmente y en algunos tramos– la verja del muelle. La vieja aspiración de los vecinos de Cádiz de fundir parte del puerto con la ciudad dará el primer paso en forma de pedalada.

Ojalá sea un principio, una señal del comienzo de una nueva y fructífera etapa portuaria. Porque, con diferencias según el producto, el tráfico de mercancías mantiene una tendencia al alza que sirve de motor al resto de actividades. El asombroso incremento de pasajeros hace mucho que dejó de ser noticia. Incluso en agosto ha mantenido un gran nivel. Su auge es el más notable de España. Ningún puerto ha subido más en menos tiempo y aunque tiene un impacto moderado en su cuenta de resultados. A estos dos pilares hay que añadir otros avances estructurales, más que comerciales y financieros.

Falta que la conexión y la financiación de la nueva terminal para el tráfico de contenedores del puerto de Cádiz aparezca por fin despejada de incógnitas. El túnel que conectará esta nueva superficie con el segundo puente será una realidad con mucho más retraso del deseable. Esta vía que pasará bajo la factoría de Navantia en la capital iba a ser una revolución para la conexión del transporte con carretera y los muelles pero por ahora se quedó en gran charco.

Ahora, como añadido, de forma parcial y aún tímida, con matices psicológicos, sociales y estéticos, 2019 debe ser también el año definitivo en el que el recinto portuario se abra a la ciudad, con la eliminación de la valla actual y su sustitución por otra por tramos, más leve, móvil, menor. Ese deseo antiguo debe marcar una nueva etapa que deje atrás los días en los que la ciudad vivió de espaldas a su puerto y su mar.

Esa ansiada apertura, las nuevas conexiones terrestres, cierta recuperación económica, la llegada de la financiación, el interés de las empresas del sector por afincarse en Cádiz y la recuperada unión de la comunidad portuaria forman un panorama todavía por concretar pero positivo, esperanzador cuando menos. Incluso optimista si se le añade entusiasmo. El puerto de Cádiz tiene el viento de cola. Sólo falta esperar que no cambie. Para volver a hacer balance y comprobar el éxito cuando acabe el curso que empieza.