OPINIÓN

El problema crece

La crónica falta de aparcamientos en Cádiz se ve agravada por una discutible política de movilidad y regulación de los espacios públicos

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Es una condicionante geográfica. La condición de istmo deja sin espacios libres un término municipal colmado hasta el borde del mar, como si fuera una isla. Siempre ha sido así pero va a peor. Por el crecimiento del número de coches y por el descenso del número de plazas libres. Aparcar en el centro de Cádiz y en Extramuros es una tarea difícil que se ha complicado todavía más en los últimos años y especialmente desde la construcción, aún incompleta, de la red de carriles bici y la apertura al tráfico del nuevo puente sobre la Bahía. A eso hay que añadir la caprichosa modificación de áreas reguladas de pago: zona azul,