OPINIÓN

Preocupante falta de agentes

El alcalde de Cádiz critica a la Junta por sus recortes en sanidad y obvia los del Ayuntamiento en seguridad

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Uno de los grandes problemas de los populismos es que quienes lo practican suelen prometer el oro y el moro cuando no gobiernan y consiguen engañar a mucha gente, a muchos votantes. Pero cuando llegan al poder, se dan cuenta de la realidad y ya cambia su discurso. Ejemplos hay miles a lo largo de la historia. De la reciente también. Y de la rabiosamente actual. Desde Donald Trump –por mencionar a su máximo exponente– a José María González ‘Kichi’, por nombrar otro que nos toca bien de cerca.

El alcalde de Cádiz fue en sus tiempos un activista radical. Hay numerosos vídeos que así lo atestiguan, en los que se le ve con una litrona en una mano y un megáfono en la otra, al grito de «¡La próxima visita será con dinamita!». También hay numerosa documentación videográfica en la que, siendo ya candidato a la alcaldía, prometía que los gaditanos que tuvieron de emigrar retornarían, así como soluciones para los desahucios o para los niños «hambrientos». Después de no pocas arengas consiguió alcanzar la alcaldía de Cádiz. Al principio trató de mantener las mismas formas y el mismo discurso, lo que le costó no pocas críticas por su atuendo en actos oficiales o por su indiferencia hacia colectivos que no le eran afines. Poco a poco fue moderando el discurso y la vestimenta y a día de hoy es uno de los alcaldes de capitales en España con un perfil más bajo.

Apenas realiza declaraciones públicas, sus asesores le limitan muy mucho las comparecencias y se permite incluso criticar a los integrantes de su propio partido.Así lo hizo con Pablo Iglesias a raíz de la compra del chalet de Galapagar, crítica que a Kichi le granjeó muchas simpatías, sobre todo fuera de Podemos.

El alcalde, en ese perfil bajo que mantiene, apenas habla y las pocas veces que lo hace suele ser a través de carta o de twitter. Hace poco criticaba a la Junta de Andalucía por el cierre de camas en los hospitales de la provincia durante los meses de verano, precisamente cuando la población casi se triplica.

Pero como suele ocurrir con los populistas, una cosa es predicar y otra dar trigo. Critica los recortes de la Junta en materia sanitaria y obvia los suyos propios en materia de seguridad. Cádiz apenas va a contar con efectivos de la Policía Local durante los meses de verano. El ratio mínimo que recomienda Europa para garantizar la seguridad –un agente por cada 556 personas– está lejísimos del que alcanza el Ayuntamiento –uno por cada 3.600 personas–. Pero esto el alcalde lo obvia. Esperemos que luego no lleguen las lamentaciones.